Nos encontramos con Ainhoa López Larrauri en su campo, en la Sierra de Aracena, rodeada de encinas de las que nos habla orgullosa. Su finca, Melita-Monte Carmona, tiene 397 hectáreas y se encuentra en los términos de La Granada de Río Tinto y Campofrío, en Huelva. Ainhoa es el ejemplo de mujer trabajadora, pendiente en todo momento de sus animales. Durante nuestro encuentro, interrumpimos nuestra entrevista en alguna que otra ocasión para que Ainhoa pueda atender a sus animales, para hablar sobre los asuntos que le preocupan y lo que pasa en el día a día. Con ella, formamos parte de su jornada de trabajo, como si fuera un día cualquiera, uno más. La acompañamos en el coche para supervisar la finca, la ayudamos también a curar la herida que tiene su perro mastín. Ainhoa vive por y para el campo.
Es fundamental que la gente ame lo que tiene alrededor, porque se está perdiendo
Ainhoa, ¿cómo ves el presente de la ganadería?
Ainhoa: Yo vivo de esto. Soy ganadera y amo mi trabajo, pero sé que esto no deja de ser también una empresa. Estoy aquí doce horas al día, y lo disfruto, pero no hay que perder de vista que esto es un negocio. Lamentablemente, de la felicidad no comemos, no se vive de ella.
¿Cómo vives la subida de precios? ¿Te ves capaz de aguantar una mala época?
Te reconozco que tengo miedo, estoy asustadísima. Siento que debemos cambiar la dinámica de las subvenciones: no deberían entrar en la cuenta de resultados, porque si no te arruinas. No deberíamos estar esperando que lleguen las subvenciones para poder asumir el coste y pagar el pienso. Las ayudas las tengo en un cajón aparte: no son las que dirigen mi proyecto económico ni mi trabajo.
A Ainhoa, el uso de remedios naturales, tanto con sus animales como en casa, con los suyos, le resulta esencial. Utiliza mucho la fitoterapia, le gusta la prevención. Hace mejunjes, nos dice riendo. Siempre tiene a mano ajo, aceite y limón, entre otros ingredientes. A pesar de que dispone de vivienda en la ganadería, actualmente vive en el pueblo por sus hijos, ya que supone mucho viaje con las actividades, el colegio y los amigos. Pero siempre que pueden se vienen al campo.
¿Ves posible la viabilidad de una ganadería en extensivo?
Sin duda, pero claro, hay que hacer una inversión. Yo empecé ordeñando con un carrito de leche con un generador. Ahora acabo de instalar nuevas tolvas, la retirada automática en el ordeño la puse hace 3 años. Voy poquito a poco. Extensivo no significa que tengamos que estar pasando pena y ordeñando a mano, estamos en el siglo XXI. El ganado de leche me da ingresos todos los meses, pero, por ejemplo, si pensamos en la lana, es una pena la falta de rentabilidad. Tenemos proyectos muy interesantes e innovadores en el territorio, pero son producciones muy pequeñas y no hay rentabilidad.
¿Cómo ves la situación del sector?
Veo que tenemos un sector muy débil, que no sé cuánto aguantará. Si tu negocio no es rentable sin las subvenciones, olvídate de tener ganado. Es un error que sin las subvenciones la mayoría de las ganaderías no sean rentables. Para muchos de los que nos dedicamos a la ganadería, esto es una forma de vida. Creo que los ganaderos necesitamos menos cosas que los demás. Pero, actualmente, la ganadería tiene muy poco relevo y una edad media muy alta.
Ainhoa conoce muy bien la inestabilidad del sector y es una mujer previsora. Cuando se dio cuenta de que el precio de los piensos subiría, habló con las casas de pienso y llenó sus silos. Fue un esfuerzo grande, pidió un crédito, pero quiso estar preparada. El precio se duplicó y se alegró de la decisión que había tomado. Piensa que hay que ir poco a poco, por ejemplo, con la instalación de las cercas para realizar rotación de pastos. Lo mismo con los carriles, esas inversiones que hay que hacer para facilitar el trabajo y la gestión del tiempo. Viendo como se presenta la situación, ella tiene muy claro qué hará: ha hecho cuentas de lo que tendría que hacer, el manejo y los gastos que podrían surgir. Tiene previstos los gastos que podrían aparecer.
Cuando le preguntamos acerca de lo que significa la falta de relevo, Ainhoa lo tiene muy claro: «La gente no se incorpora porque el acceso a la tierra supone un gran problema, y, en Andalucía, no hay terrenos comunales». La hectárea, además, está carísima. Piensa que el acceso es muy complicado, ella se siente muy afortunada de tener tierra. Hay una desigualdad tremenda si comparamos el precio de la venta con el precio de arrendamiento. Nos pone de ejemplo la situación de un conocido de León, que lleva en arrendamiento toda la vida. El propietario de la finca ha muerto, y su familia quiere vender. Ainhoa nos pregunta: «¿Qué hace ahora? ¿Dónde se va con el ganado? Si en mi zona algún joven quisiera hoy en día incorporarse, es tan complicado… Creo que sería necesario recuperar todos esos terrenos forestales que no se dejan pastorear. Las ayudas a jóvenes son interesantes, pero si no tienes el terreno para trabajar… ¿qué haces?»
¿Cómo te planteas el día de mañana con tu ganado?
Ahora mismo no me encuentro en ecológico, porque con las cabras de leche es complicado dar con una fórmula de pienso. Estuve al principio, me metí por creencia, pero luego me encontré con que no hay salida en la venta en ecológico. Pienso que no hay todavía un mercado que absorba toda la producción. Me encantaría que parte de mi producción se comercializara por venta directa, es un proyecto que tengo en mente para hacer venta directa de carne de chivo y leche de cabra.
Mientras nos enseña su sala de ordeño, nos dice que está muy contenta con la retirada automática. Ahorra mucho tiempo en el ordeño, encuentra menos problemas de mamitis y puede hacer este trabajo sola. En la finca tienen luz, que les llega de línea, y nos habla de cómo ha subido el precio de la luz, casi se ha duplicado la factura. Se encuentra ahora en un proyecto de placas solares, es la próxima inversión que le gustaría hacer en su ganadería. El agua viene de manantiales y pozos. Nos habla con mucha preocupación acerca de la falta de lluvias y de la situación que hay, ya que la mitad de los manantiales de la zona ya se habían secado en el momento de nuestra conversación.
A Ainhoa le recogen la leche de sus cabras día sí día no. La venta de chivitos no se da, está muy mal de precio. No tiene muchos problemas sanitarios, tiene un buen programa de vacunación y desparasitación. Para ella, la higiene es fundamental en su ganadería. Cuando las cabras se secan, es imprescindible la limpieza y desinfección, y vuelven a encalar las naves. Le gustaría formar parte de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Caprino de Raza Florida, espera pronto poder hacerlo y tener sus cabras inscritas en Libro Genealógico. También cría cerdo ibérico extensivo, entre 100 y 150 cabezas. No hace el ciclo completo, están entre año y año y medio en la finca para aprovechar así la montanera. Tuvo vacas de la raza Retinta, pero dejó de criarlas por la tuberculosis, tuvo que hacer vacío sanitario y dejó la ganadería de vacuno. Ainhoa intenta aprovechar al máximo todo lo que le da el campo. A los cerdos empieza a echarles de comer en verano. Y sus cabras, al ser de ordeño, siempre necesitan suplementación. Tiene forraje propio: mezcla de cereal, heno y paja. En la ganadería cuenta con dos trabajadores: uno fijo y otro variable, con el que cuenta para las parideras y los momentos con más carga de trabajo.
¿Cómo llegaste aquí? ¿Cómo ves la relación de los jóvenes con el campo?
Siempre he sido muy díscola, he hecho muchas cosas, pero siempre me he sentido apoyada. Llevo 20 años trabajando en la ganadería. Cuando estudiaba para ser perito en Huelva, iba y venía, pasaba un par de días en la ganadería y volvía a la ciudad. Creo que, con los jóvenes, aparte del problema del acceso a la tierra, no hay un buen sueldo ni facilidades. No podemos negar que aquí se echan muchas horas, los sábados y los domingos no existen. Así que entiendo que haya gente que no comprenda este trabajo que no deja de ser una forma de vida.
Es esencial fomentar la ganadería extensiva y el pastoreo
¿Piensas que la sociedad conoce la ganadería extensiva?
No, creo que la información no llega, no hay interés en conocerla. Siento que no hay una idea en general de lo que se hace con la ganadería extensiva y el pastoreo. No se valora el producto, no se valoran los beneficios ambientales como la prevención de incendios, la regeneración del suelo y la conservación de la biodiversidad. Es muy difícil llegar, transmitir esta información. Los ganaderos estamos aquí todo el día, trabajando, no tenemos tiempo suficiente para también encargarnos de esa parte de divulgación. Pero gracias a Dios, parece que nos empezamos a mover un poquito, hasta hace poco no lográbamos lanzar nuestros mensajes a la sociedad. Es un proceso lento: antes el ganadero vendía de forma más local, y creo que, con el cambio de sistema, con la industria, todo es completamente diferente. Mis padres comían antes la carne de sus vecinos. Ese tiempo del que venimos se ha perdido, quizás nos encontramos ahora muchos trabajando por recuperar todo eso. Es esencial fomentar la ganadería extensiva y el pastoreo, e impulsar a las pequeñas empresas y pequeños productores. Hace poco viví algo que me pareció muy fuerte, un choque. Una niña de Aracena, que ha crecido y se ha criado en el campo, al ver aquí, en el campo, las heces de las cabras, me preguntó: ¿Y esto no lo barres?
Debemos volver a sentir el orgullo de alimentarnos de lo que hemos criado, de saber de dónde viene nuestra comida
¿Qué podemos hacer?
Creo que hay que cambiar la imagen que se tiene del campo. Esa imagen en la que el campo siempre se asocia a la pobreza dice mucho de la lejanía tan grande que hay, de cómo la gente no termina de ver nuestro trabajo como un oficio digno. Habría que empezar por ahí, por redignificar nuestro trabajo. Tenemos que defender nuestra ganadería extensiva, el pastoreo, y unirnos, dejar a un lado nuestras diferencias, luchar por la defensa del mosaico de paisajes tan rico e importante que tenemos en nuestro país. En el sur, deberíamos apoyar más la unión, el cooperativismo. El campo hay que cuidarlo y primero tenemos que meternos en la cabeza nosotros mismos que lo que hacemos es un trabajo digno, un oficio en el que muchos trabajamos la tierra que han hecho posible nuestros ancestros. Debemos volver a sentir el orgullo de alimentarnos de lo que hemos criado, de saber de dónde viene nuestra comida. Necesitamos defender nuestros productos y tener una rentabilidad, precios justos, a fin de cuentas. También creo que el papeleo no ayuda: hay que tener en cuenta también que los tiempos del campo no entienden de los tiempos de las normativas y de las leyes. Y no nos podemos olvidar de la formación, todo cambia, todo evoluciona. Hay nuevas técnicas, nuevas formas de trabajar. Pienso que es importantísimo que la mayoría de los ganaderos continúen esa formación, es muy necesaria.
Ainhoa tiene muy claro que la educación es la base de un país, y es la herramienta clave para defender el medio rural y un trabajo como el suyo. Que, desde pequeños, los niños tengan acceso al campo, a conocer la ganadería y el pastoreo. La base, para ella, es enseñar a amar la naturaleza. Piensa que sería estupendo la creación de unos buenos módulos para la incorporación al campo. Hace tres años, se pidió en su pueblo un FP dual de Ganadería y Agroecología para Aracena, si todo va bien, nos cuenta, el año que viene comenzará a impartirse. Pero ella insiste, es fundamental que la gente ame lo que tiene alrededor, porque se está perdiendo. Y aboga por una defensa real del campo, que defienda de verdad el producto de calidad, local y sostenible, esos alimentos que conservan y hacen bien al terrero con el pastoreo gracias al manejo en extensivo. Ainhoa también aboga por la creación de un sello de diferenciación para la ganadería extensiva y el pastoreo.
No podemos olvidarnos del manejo tradicional, pero con las herramientas nuevas es maravilloso, y facilita mucho el trabajo
¿Volverías a ser ganadera?
Cuando me preguntan si volvería a ser ganadera, respondo: probablemente sí, porque es una forma de vida y la disfruto. Pero ¿quién se mete ahora a ganadera?
No es fácil. Es verdad que, con una buena gestión y una buena base, uno no tiene por qué estar siempre aquí sin parar.
¿Te importaría que tus hijos se dedicaran al campo?
No me importaría, claro que no. Si es lo que les gusta, creo que me haría hasta feliz. Me gustaría que vivieran en contacto con la naturaleza, porque aporta y da mucho a la persona. Es terapia diaria. Pero también necesitamos tener una mirada a medio-largo plazo, si no en el campo no dura una. En el campo no puedes cerrar por contratiempos, tenemos unos gastos diarios, si una no lleva los números se arruina, y si no se hacen las inversiones a tiempo, al final no tienes nada. La clave es echar números y saber cómo trabajas teniendo datos.
¿Te ha supuesto algún impedimento ser mujer?
Soy una mujer separada, siempre he llevado mi ganadería sola. Me he encontrado los mismos impedimentos que cualquier persona que comienza un negocio. Cuando una está tan apasionada por algo, tan centrada, y yo que soy una persona que me da igual el qué qué dirán, en todo mi proyecto de vida… yo creo que he encontrado los mismos impedimentos. Empecé muy de chavalita, muy macarra, con mi pelo morado, recuerdo la impresión, el choque que suponía. Ahora después de 20 años quizás lo noto más, me importa más, quizás porque no tengo la fuerza y la pasión de cuando era joven. Ahora como soy una ganadera más, llevo tantos años… Aquí no había mujeres ganaderas antes. Siento que hay más cosas positivas, más reconocimiento, me he sentido apoyada, rodeada de gente que ha querido enseñarme lo que sabe. Pensándolo bien, creo que he notado quizás más discriminación en la administración que en el campo. En una ocasión me dijeron: Claro, te manda el marido a hacer de comer, recoger los niños y venir por la guía… Es tu marido el que lo ha puesto a tu nombre. Pero me da igual, porque quizás no le doy la importancia que merece.
Necesitamos romper con la mentalidad de que el trabajo de cuidados y doméstico no es trabajo
La conversación sigue, y profundizamos en este tema. Ainhoa, cree que hay una incomprensión absoluta en el tema de la conciliación y los cuidados. Ella pasó por esa fase de «yo puedo con todo» y a estar para todos… Comenzó a poner límites, a reconocer y decir sin miedo qué es lo que hay, y, por ejemplo, a hablar abiertamente de no poder hacer las cosas, porque «a esa hora tengo que llevar a mi hija al médico» … Nos habla de la necesidad de romper con esa mentalidad de que el trabajo de cuidados y doméstico no es trabajo. Nos reconoce que este tema le pesa mucho. También aborda los micromachismos, que están instaurados no solo entre ellos, sino también entre nosotras y que no terminamos de reaccionar. Ella misma reconoce que ha llegado tarde a esto, que no ha reparado en ello porque ha estado en la burbuja del día a día con la rutina y el trabajo.
¿Formas parte de Ganaderas en Red1, ¿qué ha supuesto para ti?
Te diré una sola palabra para describirlo: bestial, usa esta palabra. Llevo dos años y ha supuesto un apoyo enorme. En mi zona somos pocas ganaderas, y estos encuentros, intercambiamos información, al formar parte de un grupo de 200 ganaderas tan diversas y de lugares diferentes, es un apoyo emocional tremendo. Cualquier cosa que sucede, estamos todas a una, ayudándonos unas a otras. Me siento protegida, no me siento sola. Ganaderas en Red es un colectivo que se mueve muchísimo, y estamos al día de lo que sale: cursos, ayudas, formación…Gracias a Slack, la plataforma cerrada de comunicación de las que disponemos, tenemos grupos con diferentes temáticas: desde fauna, quesos, veterinaria, cursos, noticias, a preguntas… Y estamos todas juntas por una clara defensa de la ganadería extensiva, por encima de las diferencias, todas unidas por ese apoyo y defensa de lo que hacemos.
Ainhoa es un claro ejemplo de trabajadora nata. Previsora, apegada a su tierra y con una conciencia clara acerca de qué necesita el campo para seguir adelante, compartir conversación con ella es un faro de luz muy necesario para las nuevas generaciones, sean rurales o urbanas.
Fotografías
- Ainhoa con su rebaño de cabras lecheras.
- El rebaño de cabras de Ainhoa.
- Cerdos ibéricos en la finca.
- Ainhoa con su rebaño de cabras.
- El rebaño de Ainhoa mira a cámara.
Notas