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Nos vamos hasta Huéscar, en la provincia de Granada, para encontrarnos con Anabel Revelles García. Sus abuelos paternos le inculcaron el amor por el campo y los animales, eran ganaderos al igual que sus padres. Actualmente, vive en Cerro el Negro con su marido y su hijo, en la finca en la que tiene el ganado. Anabel tiene tan solo 24 años y ya lleva cinco o seis al frente de su ganadería, con la ayuda de su padre, porque su marido no se dedica a este oficio. Tiene cabras de la raza Murciano-Granadina y forma parte de la Asociación ASEPRES ANDALUCÍA, donde empezó como vocal de Huéscar y Castilleja.

La ganadería significa mucho para mí

Cuéntanos cómo llegaste a ser ganadera.

Anabel: Yo he vivido la ganadería desde pequeña, mis abuelos eran ganaderos. Ellos tenían ovejas Segureñas y a mí me tiraban más las cabras, así que cuando se jubilaron quitaron las ovejas y yo metí las cabras. Mi abuela me pasó todo a mi nombre y me lo quedé yo sola. Desde pequeña me ha gustado esto, estar en el campo. De hecho, cuando monté la ganadería, reformé el cortijo y me vine aquí a vivir. Y aquí estoy, tengo un niño de tres años y vivimos los tres: mi marido, mi niño y yo.

¿Cómo llevas la conciliación de la ganadería con ser mamá?

Bueno, es un poco difícil. Por la mañana me levanto a las seis y media, me voy a ordeñar y les dejo la comida. A las ocho u ocho y media me vengo para acá, preparo al niño y lo llevo al cole y así todos los días. Cuando volvemos a medio día comemos, le doy de merendar y nos vamos los dos con las cabras.

¿Y tú pareja?

Él trabaja fuera, no está en casa durante el día.

¿No tienes ayuda de nadie?

Mi padre, pero no con las cabras. Él me ayuda sembrando, con el tractor…

¿Todo lo hacéis vosotros?

Todo no, la mayoría. Porque por mucho que siembres siempre te falta.

¿Dónde compráis?

De aquí, del municipio.

¿Sacáis las cabras a pastar?

Cuando hay pastoreo cerca, sí. Si nos tenemos que desplazar a algún sitio, no. Porque tienen que estar aquí estabuladas para ordeñarlas por la mañana y por la tarde, porque hacemos dos ordeños.

¿La reproducción como la hacéis?

La hacemos en dos parideras. A finales de invierno y a principios de verano.

¿Qué productos vendéis?

La leche y los chivos. La leche la vendemos a una cooperativa de la soy socia. Los chivos antes nos traía a cuenta criarlos, porque venía el marchante y se los llevaba. Ahora no, así que los vendemos recién nacidos a una persona que los cría. Hicimos cuentas y teníamos que poner dinero de nuestro bolsillo, porque con lo de la leche no te llega para criarlo y para poner dinero tú… Se los llevan encalostrados, con 3 o 4 días, preparo un lote de entre 20-30 y el chivo me lo pagan a 2 o 3 euros.

¿Tenéis electricidad y agua?

No, aquí tenemos placas solares para el cortijo. Para las cabras tengo un motor de gasoil. Agua tenemos, pero no es potable, nos la traemos del pueblo para nosotros y para los animales del pantano, pero está tratada.

¿No tienes a nadie contratado que te ayude?

No.

¿Lo tienes en producción ecológica?

No.

¿Consideras que esta actividad es rentable?

Ahora mismo, cómo están los precios, nos tienen asfixiados. Tendrían que bajar los precios o subir los de nuestros productos. Llevo tres meses en los que mis cabras no están comiendo pienso de producción, las estoy manteniendo con el grano de avena y cebada que saco yo misma porque no me salen las cuentas. Cuando llega final de mes no tengo para pagar el pienso.

¿Has pensado en meter otra actividad como turismo rural?

La verdad es que no lo he pensado.

¿Estás en alguna asociación?

Sí, en ASEPRES ANDALUCÍA, una asociación que hemos organizado los ganaderos y agricultores de la zona de Granada, nos gustaría en un futuro abarcar toda Andalucía, para reivindicar nuestros derechos.

Háblanos un poco más de ASEPRES.

No terminábamos de sentirnos apoyados por parte de los sindicatos, así que los ganaderos y agricultores de la zona decidimos unirnos. Nos organizamos para transmitirle a la Junta de Andalucía todo lo que necesitamos. Somos una asociación sin ánimo de lucro que pretende que los ganaderos y los agricultores podamos vivir de nuestro trabajo. Los abonos carísimos y la leche no da… Porque a mí lo único que me da ganancia es la leche, los chivos no me dan… porque como eches cuentas…

Le pedimos a Anabel que nos cuente algo que recuerde con cariño de su infancia en la ganadería, de los tiempos con su abuela y nos habla de las matanzas en las que intervenía toda la familia, mataban a los cerdos de la ganadería y con lo que sacaban pasaban todo el invierno. Nos dice que hoy en día ya no hacen matanzas. También nos dice que hacen embotello, pimientos, carne de membrillo.

Mi abuelo era como mi padre, él se encargaba de las cosas del tractor, mientras que mi abuela era la que sacaba a pastorear las ovejas. Con las ovejas sí te mueves más. Pasaba el verano con ellos, me levantaba a las cinco y media o seis de la mañana y me iba a pastorear con ella. Recuerdo que ella me hacía una cama de paja y yo me dormía mientras ella cuidaba el ganado. Estábamos en este mismo cortijo, pero yo lo he restaurado..

Las ovejas pastaban por los alrededores de todo esto. Ella tendría como mil ovejas, yo tengo 250 cabras

Tienes tu termo, tu sala de ordeño…

Sí, eso es. Termo, sala de ordeño… Vienen a recogerme la leche cada dos días.

¿Alguna vez has trabajado en otra cosa?

No, solamente aquí. Empecé a sacarme el título de auxiliar de enfermería, pero eso no me gustaba, lo que me gustaba era esto…Así que lo dejé y me viene para acá. Yo aquí me siento realizada.

¿Qué es lo que menos te gusta?

No tener días de fiesta. Porque esto es de lunes a lunes y hoy, mañana y pasado…Pero como te gusta tanto, pues no te importa. No tienes el mismo tiempo de disfrutar.

¿Te gustaría que tu hijo siguiera en la ganadería?

Sí, pero tal y como están las cosas no me gustaría que se quedara aquí. Si puede estudiar, mejor. Si ahora están así, no sé mañana cómo van a estar.

¿Has solicitado alguna ayuda o subvención?

Sí, solicité la de joven agricultora, pero llega un momento que no sabes qué hacer porque estamos asfixiados vivos. Me quedan tres años y no sé si voy a poder aguantar tres años más.

¿Crees que ASEPRES ANDALUCÍA os puede ayudar con esto?

Yo creo que sí, hemos preparado muchos escritos a la Junta de Andalucía para denunciar la situación en la que estamos. Yo soy vocal de Castillejar y Huéscar. Queremos que se una más gente. Necesitamos apoyo de todos los ganaderos. Hemos presentado escritos por el tema del gasoil, porque ahora mismo se gasta mucho… Aparte está el tema de la viruela, nuestra comarca está muy afectada y hay muchos ganaderos que no saben si seguir adelante. A mí por ahora no, esperemos que no. Tal como están las cosas no sabes si seguir adelante o dejarlo todo.

La viruela es una enfermedad que nos asusta mucho, porque de un día para otro te quedas sin nada. Ahora vienen, te hacen la prueba y si están positivas, te las matan todas. Debería ser como con la tuberculosis, que te sacrificasen la que está infectada… Pero no, te las matan a todas, de la más buena a la más mala. Y son unos cargos que tienes ahí, porque las tienes que sacrificar todas y deshacerte de todo, la basura, la comida… Y luego te tienes que pasar años sin meter ganado ahí, hasta que todo eso se quede libre. La desinfección y todo lo que conlleva es un dinero. Pedimos que nos paguen la desinfección, porque empezar de cero, cuesta mucho. Yo llevo aquí seis años y tengo 250 cabras y empecé con 60 chotas, necesitaría otros seis años para llegar a donde estoy ahora. Ahora la zona de Baza está toda confinada y no es posible el pastoreo, y de Huéscar a Baza hay media hora. Cerca de aquí ya hay algunas ganaderías afectadas.

Todo sale del campo

¿Te sientes valorada en tu trabajo?

Hay mucha gente que apoya la ganadería, pero también hay gente que no. Lo que nosotros hacemos es lo que come todo el mundo… Si a nosotros nos miran por encima del hombro o nos tienen el cuello pisado, que es como estamos ahora mismo, veremos a ver lo que pasa de aquí a unos años. Porque nosotros somos los que producimos leche, verdura, cereal… Si no apoyan al sector primario, mal.

¿Cuáles son tus estrategias de futuro?

Tengo la valentía de seguir aquí, porque esto es lo que me gusta y no tengo pensado hacer otra cosa. Desde pequeña he estado aquí y me ha gustado siempre, por eso he vuelto aquí…Pero no se sabe, quizás de aquí a un año no pienso lo mismo. Me gustaría, pero la cosa está muy fea.

¿Cómo ves la ganadería de tu abuela si la comparas con la de hoy?

Hombre las cosas han estado mal toda la vida en este sector, pero la diferencia es que se podía vivir. Hoy en día no se puede vivir de esto, por ejemplo, las ovejas sí salen más de pastoreo, las cabras salen menos y todo lo que no pasten se lo tienes que echar tú… y están a unos precios que es que no se puede…

¿Quién lleva los libros tú o tu marido?

Yo, mi marido no tiene nada que ver con los animales. Todo lo hago yo. Mi marido trabaja en una empresa en la que arregla contadores de agua.

¿Y tu madre?

Ella me echa una mano, con el niño también.

Interviene la madre de Anabel, que nos comenta que ella en el campo no la ayuda mucho. Quien la ayuda más es su padre, le echa una mano los días que Anabel tiene que descansar.

¿Elaboras queso?

No, pero tengo pensado hacer el curso de Maestro Quesero y me gustaría montar mi propia quesería. Tengo que ir a Hinojosa del Duque para hacer los cursos. Ahora mismo mi niño es muy pequeño, cuando tenga cinco o seis añitos…

¿Y pasar tu ganadería a ecológico?

Eso no, pero sí que me gustaría tener mi quesería de mi ganadería, me gustaría que se llamase La Yeserilla.

¿Has pensado contratar?

Si meto a alguien sería a mi padre.

¿Cuántos terrenos tenéis aquí?

Con el cortijo y los bancales son dos hectáreas, pero el resto como lo tenemos salpicado…No sabría decirte.

Anabel nos dice que su abuela recibió un premio por ser mujer ganadera y cuidar tan bien de su ganado.

Te hicieron una entrevista1 por el día de la mujer rural, ¿no?

Sí, ahí contaba todas las cosas que hemos estado hablando, todo lo que hacía con mi abuela y el tema de la matanza. Porque yo vivía en Huéscar y mi abuela vivía aquí. Yo tengo una hermana, pero a ella no le gusta el campo como a mí. Viene y echa una mano a veces.

Cuéntanos qué hacíais en la Romería.

Pues se hace en el pueblo la fiesta de las Santas. Cuando se suben las Santas a la ermita, nos juntamos allí toda la familia. Son las dos patronas Alodía y Nunión, las entregamos a la Pobla de Don Fadrique, y allí hay un debate a ver quién se las queda.

¿Cuál es la comida típica de aquí?

Migas. Migas con pimientos, un plato que se hacía mucho en los cortijos de por aquí. El ajo patata también. Se hacía con patatas cocías.

Resulta admirable que una mujer tan joven haya tenido la valentía de sacar su ganadería adelante prácticamente sola, Anabel es una ganadera emprendedora con ganas de conseguir su sueño. Nos quedamos con una frase que escribió ella misma «Sé que mi sueño se cumplirá algún día. Ese día quiero que toda mi familia esté conmigo», y no nos cabe la menor duda de que lo conseguirá.

Fotografías

  1. Anabel con sus cabras.
  2. Anabel con sus abuelos en la feria de Baza con ASEPRES.
  3. Anabel de pequeña con su abuela.
  4. Cabras de Anabel.
  5. Anabel de pequeña con una cabra.
  6. Anabel junto a su tanque de leche.

Notas

  1. Además, Anabel escribió un texto para la Revista de Lectio donde habla sobre su vida y los sueños que espera cumplir en el mundo de la ganadería. (Disponible en: https://www.revistadelectio.es/2022/10/16/una-ganadera-de-24-anos-en-el-cerro-del-negro/)