Julia Inés Miralles es cuarta generación de ganaderos de vacuno de Lidia en Güéjar Sierra, localidad de Granada, donde se crió de pequeña durante largas temporadas. Nos recibe en su Cortijo Balderas, donde nos cuenta toda la historia de su familia y su día a día en el campo, en espacios tan singulares y únicos como los pastos comunales en los que pastorean sus animales del Parque Nacional de Sierra Nevada.
Necesitamos que la gente se quede en el campo
¿Cuántos animales tenéis?
Julia: Míos, unas 50 vacas bravas de Lidia que me vienen de familia. Aunque llevo desde el año 98 cuidándolas y ayudando a mi padre. Desde el 2016 tengo la titularidad, y además unos cinco caballos, siete ovejas y nueve cabras, con mi código REGA. Hace un par de años me hice otro código con 15 vacas de raza Berrenda en Negro. Formo parte de las Asociaciones de criadores de Lidia y de la Berrenda. Las cabras las tengo de comodín, por si algún becerro se queda sin leche, le damos el biberón con la leche de cabra para sacarlo adelante.
¿Tu padre era ganadero?
Sí, pero todo empieza con mi bisabuelo. Fue el primer ganadero que trajo ganado bravo a la provincia a principios de siglo. Hacía trashumancia a Córdoba, se iban allí en invierno, y en verano estaban en la finca Dehesa de Las Ollas, que está en el Parque Nacional Sierra Nevada, y a la que llevo a los pastos de verano a mis vacas Berrendas.
Las bravas, tienen que estar en cercados grandes, no pueden estar sueltas. Y las vamos manejando, rotandolas de sitio.
El primer contrato que tenemos de la finca Dehesa de Las Ollas es de 1919.
¿Cómo es la historia de la ganadería desde tu bisabuelo?
Ahora estoy intentando recopilar las historias y cosas de mi bisabuelo, tengo un dossier con toda la documentación antigua que he ido encontrando y he clasificado para ir reconstruyendo la historia de la ganadería. Y ahí sigo, hay gente que me pasa cosas que van encontrando relacionadas con la ganadería.
Mi bisabuelo compra el ganado en la ganadería de Fernando Parladé, en Córdoba. También compró algunas reses de origen Miura de Eduardo Sotomayor, así que tenemos genes también de ahí. 100 años desde que comenzó la ganadería de Lidia, hacían trashumancia, se relacionaban con otras ganaderías, siempre hemos refrescado la sangre del rebaño.
Mi bisabuelo fue la cabeza pensante, poco a poco compró pequeñas parcelillas para poder hacer un cortijo aquí. Tengo los papeles, todo está divido en pequeñas escrituras. Se dedicaba también a la patata de siembra en Sierra Nevada, en la Dehesa de Las Ollas que, según figura en el contrato, era para ganado y para siembra. En el contrato encuentras escrito el nombre de patata de siembra de Sierra Nevada. Por lo que he escuchado era un hombre muy trabajador y, también, inteligente, porque siempre compró en solana y con agua, ya pensaba por entonces en que nunca faltara agua. Sé que aquí también venían cerca de 500 ovejas, porque he encontrado un documento donde se cuentan los animales que subían a los pastos.
Todo esto es de mi familia. Como yo llevo muchos años ayudando a mi padre, poniendo dinero por encima de tó…porque yo he estado aquí siempre queriendo que esto saliera adelante.
Julia Miralles es hermana de Covadonga Miralles, ganadera de ovino que también pastorea en el Parque Nacional de Sierra Nevada y a la que también entrevistamos en nuestro proyecto. Ellas dos son las únicas de los seis hermanos que se dedican al campo.
¿Y cómo es la historia de tu abuelo?
De mi abuelo hay más documentos. Mi bisabuelo tenía varios hijos. Mi abuela se quedó con el campo de aquí y los animales. Se casó y fue su marido, mi abuelo, quien comenzó a mover más el ganado de Lidia: se lidiaron en la plaza de toros de Granada, tengo también algunos carteles de Zaragoza y Guadalajara… El hierro de nuestra ganadería se llama Rodríguez Valderas.
Mi abuelo llevaba todos los pueblos de la zona de El Marquesado. Tengo algunos listados de toros que iban para diezma, que iban para Calahorra, para encierros… Llevaban casi todo porque era la única ganadería de Lidia en Granada por entonces. Ahora ya en esta zona nos cuesta entrar, está muy cerrado. Él viajaba mucho y conocía a muchos ganaderos, vendía bien los novillos.
¿Tenía otro trabajo aparte de la ganadería?
Vivía de la ganadería. Antes había sido profesor de colegio, estuvo en los Maristas de Granada. Pero desde que entró en la ganadería, al casarse, se dedicó por completo a ella. Se rodeó de buenos trabajadores para el campo y él se dedicaba a llevarlo, pero no era un hombre de campo de estar todos los días.
¿Y tu padre?
Él estuvo más en el campo, pero no le fue del todo bien porque ya había más ganaderías, más oferta, y se quemó un poco. Además, coincidió con el principio de la PAC. En el año 98 cuando yo comencé a ayudarle, empezaron a hacerle muchos controles. El ganado bravo no es tan fácil de manejar. Fue duro porque tuvimos controles e inspecciones todos los veranos, justo cuando el ganado está en la sierra, y no hay forma de encerrarlas. Los echas al parque de pastoreo y hasta que no llega el otoño no recoges ni empiezas los saneamientos. Tuvimos 3 inspecciones en el mes de julio, con el ganado en 1.200 hectáreas. Nos partimos los cuernos haciendo el trabajo, muchos animales tuvieron problemas de ojos por el polvo y el manejo. Viví como le quitaron la subvención a mi padre, y tuvimos que quitar ganado y quedarnos con lo que podíamos mantener aquí y ya no tenemos más de 50 vacas. Dejamos de llevar los animales a la Dehesa. Yo he mantenido 50 vacas sin la PAC, así que imagínate si le he puesto dinero. Empecé con 30 y ya he ido dejando más hasta tener las 50 vacas que tengo ahora.
Mi padre tenía 147 derechos de la PAC. La primera inspección la cubrimos, y dejó de venir la ayuda. En 2001, en algún lugar estará nuestra PAC… Mi padre decía que había sido culpa mía, que hasta ahora todo le había ido bien… y yo me partí los cuernos ahí, trabajando con el ganado bravo, metida en un piorno1 aquí por las noches, esperando a que entrara un toro para cerrar la puerta… imagínate manejando esos animales, haciendo triquiñuelas para encerrarlos, yo me escondía en un arbusto…Algunas veces me he encontrado en lo alto del palo echando la cuerda y el toro rematando en el mismo palo y yo sin moverme, aguantando…
Ese año pudimos encerrar todos los animales, yo firmé todas las actas. Me enfadé un poco con mi padre, me pareció injusto por su parte. Tuvimos que pedir un préstamo, fue un sinvivir. Fui tentando2 las vacas y me quedé con 30.
Entiendo que fue determinante perder los derechos de bovino…
No nos adaptamos al sistema, y nos pilló justo el principio de la PAC.
¿No hubo forma de que la administración reconociese que el verano no era buena época para tener controles?
Yo hice muchos escritos: al parque, a la delegación… fui a hablar con el jefe de Ayudas, también con el jefe Sanidad Animal… Hablé con todo el mundo que pude. La explicación que nos dieron fue que no estaban presentes todos los animales. Yo alegué mediante un montón de escritos para que nos dejaran hacer la inspección en otoño, cuando es más fácil manejarlos, porque no hay pasto. La mitad de la dehesa está de pasto, y la otra mitad no puedes ni pasar con el caballo, por como esta de vegetación. O te adaptas al sistema…. O nada. Creo que ahora estamos más informados.
¿Y tu historia? ¿Por qué decides hacerte cargo de la ganadería?
En parte, por mi sentido de la responsabilidad. Mi padre empezó a decir que iba a quitar las vacas y yo le dije que le ayudaría, que nos turnáramos cada día. Así estuvimos durante 5 años, yendo cada día uno a trabajar. Yo trabajaba en las cabañas de madera un día, el negocio de turismo familiar, con mi hermana Cova, y nos organizábamos el horario. Y al otro venía a la ganadería. Siempre que había que hacer algo era en mí día. Tuvimos un vaquero los primeros años, pero al quitar las ayudas no podíamos costearlo. Yo he venido a echarle de comer sola a 200 vacas, en el coche, con nieve…
¿Cómo os organizabais?
Yo me apañaba y me encargaba de la venta de becerros, de llamar al cebadero, compradores… hasta 2010 que empecé con José, mi marido, he estado sola.
Habrás pasado tus ratillos…
De venir con la nieve, las vacas se ponen muy pegajosas, te pones a echarles de comer y la angustia de que se te tire una… subirme a un cercado corriendo… ha sido muy duro, pero yo no iba a tirar la toalla porque si. Yo pensaba en mi familia, en mi bisabuelo, todo lo que hizo él, todo lo que trabajó… Fíjate como era mi bisabuelo, por entonces, en los contratos, con lo de la siembra de la patata, ya decía que no se cortara ningún árbol, que se protegiera, ya tenía esa mentalidad.
Mi bisabuelo ya tenía la mentalidad de cuidar y conservar el parque
Cuando empecé, tenía 26 años. Estaba estudiando derecho en Granada. Y cuando las cabañas, nos tuvimos que meter de lleno a sacar el negocio familiar… todas arrimamos el hombro… y no me veía yo tampoco trabajando en la ciudad, la verdad, en un despacho…
Yo quería pedir la incorporación de joven, pero se me pasó. Cuando las puse a mi nombre no la podía pedir. Quería trabajar aquí por todo lo que trabajaron mis antepasados. Sentía que los animales eran míos y que mi vida estaba dedicada a esto, no quería que desapareciera, tampoco lo veía justo. Cuando decidimos ponerlas a mi nombre, lo hablamos con mis hermanas y todas estuvieron de acuerdo.
¿Cuántas hectáreas hay aquí?
Me salen unas 60 admisibles, no te sé decir exactamente.
Julia se emociona hablando del amor por la tierra, por las raíces. Nos cuenta que este año han descubierto una alberca, que la hizo su bisabuelo con sus iniciales, a principios de siglo. Hablando del agua, nos explica que no falta, que tienen otro nacimiento cerca, y que no se pueden quejar porque el agua no ha mermado este año.
¿Cómo haces las tientas?
Me encargo yo. He sido un poco autodidacta, he visto muchos vídeos, he leído mucho… El 2016 estuve vendiendo becerros para cebaderos de lidia, y no sé donde se lidiarían. El año pasado vendí y se lidió un toro en Albacete de 5 años y en Murcia otros 4 toros. Salieron bien. Siempre hay alguno que destaca… Se quedaron de toros por culpa de la pandemia, mi idea no es dejarlos para toros, si no venderlos de novillos, de erales, porque no tengo cercados para mantenerlos, se pelean mucho, una vez se saltaron la cerca y estaban en el carril que va al pueblo… imagínate.
De lidia tengo 50 animales, siempre alrededor de ese número, he llegado a tener 70, hace dos años quité alguno… tienes que tener mucho cuidado con la PAC. Son cosas que no sabes, y cada año aprendes algo nuevo acerca de normativa y papeleos. Tienes una ayuda acoplada por vaca parida. No puedes quitar un animal sin echar cuentas y mirar papeles.
¿Cómo ves el futuro de la fiesta de los toros?
Julia: Se ha prohibido en algunos sitios en concreto, pero creo que ha habido una proliferación otra vez, y siento que hay gente que se ha volcado en las corridas que se están haciendo. Yo no soy una persona de corridas, soy una persona de campo. Tampoco tengo tiempo para ver las corridas en televisión. Yo pienso más bien en mis vacas, no en las corridas.
Este año ha sido complicado, porque hemos tenido que echarle de comer todos los días. Y supone un manejo extra: porque ellas se cornean, tienes que esparcir muy bien la comida, mínimo dos sacos de pienso para ellas y otro para toros, y otro para los becerros que destetas, más los 20 kg de paja, eso se te va diario… Aquí no puedo tener más vacas porque no da.
Este año hemos traído 4 camiones de forraje, más que nunca. No sabemos qué nos vamos a encontrar este otoño con el precio de los piensos. Hemos tenido que pedir anticipo de la PAC para poder hacer frente a este gasto de paja y forraje.
Se incorpora a la conversación Santiaga Sánchez Porcel, ganadera de oveja Segureña de Chirivel, provincia de Almería, que también formará parte de nuestro proyecto.
Santiaga: Es terrible cuando una ganadería depende de fuera. La impotencia que llevamos desde hace meses… nunca pensamos que esto iba a pasar. Es una impotencia enorme de haber tenido dinero para comprar comida para tus animales, y no encontrar para comprarla. Por ejemplo, mis vecinos, lo han pasado muy mal estos meses. Nada más que paseando los animales para ver que comían, porque no tenían donde comprar grano. Eso es el mayor dolor e impotencia de un ganadero. Porque antes de comer uno quiere que coma su ganado.
Julia: Y tienes que prever. Yo pienso que como venga otro año como este… Siento que nos han engañado con los piensos. Por ejemplo, un amigo mío ha mandado un saco a analizar de estos piensos y no corresponde con lo que marca la etiqueta. Y los animales van para atrás. Y nuestras vacas también se han venido un poco abajo. Las Pajunas están ahora en La Dehesa del Calvario, es parque nacional, a 3000 metros de altitud, y cuando las traemos en otoño-invierno tenemos que suplementarlas porque no llueve como tendría que llover y necesitan proteína.
Cuéntame la ganadería de José, de Pajunas. ¿Cómo os organizáis?
Julia: Las llevamos entre los dos. Al final vivimos de esto, y tenemos aquí en estos cercados las bravas. Si destetamos los becerros también los traemos aquí a unos corrales, de zona aislada, tenemos cerca de unos 30 becerros destetados, los Pajunos ya los hemos vendido.
La ganadería de José tiene el código de vacas mansas, unas 150 vacas, madres calificadas de Pajuna tiene 100. Hay otras 30-40 que las ha calificado el veterinario y están pendientes de si se abre la ayuda de las razas autóctonas. La gente habla y no sabemos de dónde viene la información, por ejemplo, están diciendo que a lo mejor las Berrendas no entran…
Conversamos acerca de la PAC, de la situación de las razas autóctonas en peligro de extinción. Julia es una persona que lee mucho, busca mucha información, en especial con el tema de las leyes y la PAC. Confiesa que, estando puesta al día, sigue la incertidumbre. Piensa que la revista de ASAJA Córdoba es muy completa y que antes de nuestra entrevista estuvo leyéndola para estar al día de los temas que pudieran salir en esta conversación.
Julia: Como hablábamos ayer Santiaga y yo, dependemos tanto del funcionario de turno… Al final quien decide es quien lleva esa ayuda, desde el despacho. En alta montaña, tenían que subir la ayuda, no reducirla. Nosotros todos los años tenemos alguna baja porque alguna vaca se despeña, estamos en precipicios, porque se acercan con los hielos y se resbalan. Necesitamos esa ayuda, porque hay épocas que está todo nevado y necesitas el aporte calórico para tus animales, que en otras regiones no es necesario. Pienso que esta ayuda es fundamental, y no deberían reducirla. Hubo una época en la que daban 6.000 euros por alta montaña, y ahora dan 3.000.
¿Qué tal la rentabilidad de tu ganadería? ¿Vivís de esto?
Julia: Apretándonos cada vez más. Aquí es lo comido por lo servido. Vivimos quizás de lo poco que nos queda de lo que nos dan por razas autóctonas. Aquí los animales necesitan más de lo que nos dan. Mira ahora con la sequía, o viene una primavera que llueve, te quita mucho, pero el clima está afectando mucho y cada vez necesitamos aportar más comida al ganado. Creo que las ayudas son insuficientes. Ya estamos pidiendo el anticipo de la PAC antes de tiempo… es lo primero que se paga, el forraje y el pienso. Así que apenas queda dinero para hacer inversiones.
Hemos pedido una ayuda para la modernización de una nave, es ganadería prioritaria porque se encuentra en zona desfavorecida y es ganado de raza autóctona. La tenemos aprobada pero no contamos con los puntos suficientes… ¿De dónde los sacamos? ¿Cómo hacemos? Otro punto es pertenecer a una cooperativa… pero aquí no hay en Granada, ¿me meto en la del aceite? Te dan, por ejemplo, diez puntos por eso, son cosas que no entiendo.
Tenemos 34 puntos, sin incidencias, y la nota de corte se quedó en 42 puntos, nos hemos gastado el dinero en la licencia municipal en el proyecto de obra que ha hecho un perito, ha cambiado el precio de los materiales… Esta ayuda la llevábamos hilvanando desde hace 3 años, la pedimos en 2020, y fíjate lo que ha pasado con el aumento de precios…
Hace falta que las ayudas lleguen a quien de verdad está adherido a la tierra. Ese es el que necesita las ayudas, el que conserva el monte, el que se queda aquí. Ahora que hablamos tanto de la España vaciada, nosotros somos los que fijamos población aquí… Creo que no están bien enfocadas las ayudas. Yo sé que nosotros somos unos privilegiados, los ganaderos de aquí, tenemos 24.000 hectáreas de pastos comunales. Hemos podido activar todas las parcelas. Este año, estoy yo de presidenta de la Asociación de ganaderos de aquí de Güéjar, somos 30 ganaderos. Tenemos agua también, eso es muy importante. Mira, me da cosa a veces publicar fotos en el grupo de Ganaderas en red, porque hay ganaderías que están pasando tanta sed y yo aquí sin problema con el agua…
Hace falta que las ayudas lleguen a quien de verdad está adherido a la tierra
Santiaga: Claro, esto ahora en verano viene una y lo ve muy idílico, pero en invierno es súper duro…
Julia: La de caminos helados y con nieve que he cogido yo… con mi niño pequeño. Me daba tanto miedo la curva que tenemos en el carril que sacaba al niño para pasar la curva con el coche. Estamos acostumbradas a este frío y a estas condiciones y no todo el mundo que se incorpora aquí, por ejemplo, se adapta.
El ganado hay que hacerlo al terreno y al ganadero
¿Los animales aquí no se adaptan, así como así?
Julia: Claro, los animales tienen que nacer aquí, criarse aquí. El ganado hay que hacerlo al terreno y al ganadero. Por ejemplo, un caballo de zona de vega no lo puedes traer aquí porque no sabe andar. Los animales tienen que criarse aquí, que sepan andar por las veredas. Nuestras Berrendas se meten por unos tajos, y salen ellas al pasto… Cualquier animal no hace eso. Imagínate meter de golpe 50 vacas ya criadas por la incorporación, sin estar acostumbradas…
Las Berrendas son como las cabestras, las tenemos también para mover el ganado, están en mi código REGA. Las 150 vacas de José están en la zona de Parque Nacional, en los pastos comunales. El tiene arrendada la Dehesa del Calvario.
Las vacas van según la época del año. José las va moviendo, ellas también se mueven…cuando se quedan sin pasto arriba van bajando a media montaña. Para ellas es su casa. Allí tenemos un embarcadero común y las saneamos ahí. Si se comen una zona, las empujamos a otras que tengan más comida…
¿Los pastos públicos del ayuntamiento son más baratos?
Julia: Son más baratos que las fincas privadas. En Güéjar pagamos por vaca, y desde la pandemia, no hemos pagado pastos porque el ayuntamiento nos ha ayudado. También se ha hecho cargo del gasto del trabajo del perito para activar los pastos comunales.
Aparte de la asociación de ganaderos de aquí, formo parte también de Ganaderas en Red3. Gracias al grupo siento que estoy muy informada y me ha ayudado a emprender viendo cómo lo hacen otras ganaderas. Me sirve de impulso para trabajar para que haya pastos para todos. La mujer no solo está adherida a la tierra, también hacemos mucho para que los demás estén bien. Yo estoy contenta cuando a los demás ganaderos les va bien, se quedan en el campo, prosperan…
¿Qué ha supuesto para ti formar parte de asociaciones y estructuras, como Ganaderas en Red?
Julia: Mucho, la verdad. Me sentía aislada del mundo. Ahora tengo mucha información, escucho a las compañeras… Te aporta muchísimo. Mi hermana Cova, cuando le dije que entrara al grupo, me decía que no imaginaba el abismo que hay entre lo que ella sabía y toda la información a la que tiene acceso ahora.
Tú no puedes aprender todo lo que hay de ganadería en un día. Yo, a fuerza de palos, me he enterado de muchas cosas. Cuando pasó lo de mi padre que te he contado, en la OCA, al principio lo pasé mal, no me miraban bien.
Pertenezco también a la ADS, y a la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo. Es un grupo donde recibes mucho apoyo no solo de aquí sino también de Italia y Portugal. Conoces proyectos interesantes que hacen otras personas.
Julia nos señala el camping Valderas. Estuvo trabajando, con el tema de la vaca Pajuna, para que se hiciera una especie de centro de interpretación de esta raza autóctona en peligro de extinción que pastorea en Sierra Nevada. Preparó un escrito que firmó mucha gente del sector, de diferentes colectivos y asociaciones. Le encantaría que fuera un centro dedicado para la raza y que pudieran hacerse actividades de educación con colegios, y que el ayuntamiento pudiera formar parte con un proyecto de restaurante, por ejemplo. Siente que ahora está un poco parado el tema, y que tendrá que dar un toque para reactivar el proyecto.
¿Has pensado en poner en marcha alguna actividad de turismo rural?
Julia: Sí, recibimos visitas aquí. También hemos hecho algún tentadero… es un aporte económico. Hasta una despedida de soltero he tenido este verano, todo lo que pueda venir es bueno. Ahora viene la primavera, empiezas a pintar el cortijo, que estaba de barro… lo hacemos todos nosotros, José ahora está arreglando los cercados, yo siempre le ayudo.
¿Qué tal la relación con el parque?
Julia: Siento que el parque está un poco abandonado. Los refugios, tiran uno que está bien hecho para hacer uno nuevo que se cae a los dos años. Las fuentes, las albercas se pierden si los ganaderos no cuidan las acequias.
Este año, nos hemos quedado sin agua porque la acequia se cortó, y fue mi marido con otros ganaderos que se juntaron y desenterraron una parte de la acequia que estaba llena de barro, se había congelado. Como se congele en invierno, no sale agua hasta la primavera. Hemos dado parte al ayuntamiento para tener más puntos de agua, no solo para las vacas, si no para todos los animales que hay en el parque, si se corta una acequia no pueden beber.
Para ir a Los Lavaderos de la Reina, hay una explanada a la que pueden venir 500 coches en primavera. No hay un control de quien viene, pienso que debería estar controlado… hemos protestado, el parque tiene que estar más señalizado y con más información, que los guardas caminaran más. Una protección de verdad. Que se controlen las entradas y salidas de la gente, son cosas que yo haría. No sé si se puede, si no hay dinero…
¿Crees que la sociedad en general conoce el sector y el papel que juega?
Julia: Yo pienso que después de la pandemia ha habido un cambio. Se está juntando la pos pandemia con el cambio climático y siento que hay más sensibilización, poco a poco. Habrá que empezar por los colegios, a contar todo lo que hacemos, por ejemplo, en la prevención de incendios forestales.
¿Sabes qué te digo? Creo que todo llega tarde. Cuando la sociedad conozca de verdad todo…
Santiaga: No quedarán ni pastores ni ganaderos…
Julia: Ni árboles…
Santiaga: Ni ganadería extensiva…
Julia: En el colegio de mi pueblo, los profesores han hecho cosas sobre ganadería, y hay esa educación. Cada niño se centró en algo de la ganadería. Mi hijo lo hizo sobre las ovejas, contó todos los beneficios de lo que hace… desde las semillas (dispersión) la labor en los cortafuegos, el abono de la tierra… y aquí sí se hace esa labor de concienciación cuando son pequeños. Sería genial que se hiciera algo así en todos los colegios.
Este año han cambiado el nombre del colegio. Se llamaba Sierra Nevada y el nombre ahora es La Vereda. Al principio no nos convencía, pero luego con el proyecto que se hizo con mucha gente del pueblo, con sus experiencias… y es que la vereda es muy importante para este pueblo, por los pastos, los animales, el camino, el encuentro entre personas… al final nos ha gustado por todo lo que conlleva.
Santiaga: Pienso, por ejemplo, todo lo que se hizo hace dos décadas con las campañas de reciclaje… si hoy lo hiciéramos con los beneficios de la ganadería extensiva, estaría sucediendo un cambio…
Julia: Y que los niños visitaran ganaderías, que aprendieran…
Santiaga: Y las cosas que empiezan los niños, los padres nos sumamos…
Julia: El arbolito desde chiquitito…
Santiaga: Siento que después de la pandemia se ha reconocido la labor del ganadero y el agricultor… Hay de todo, pero creo que aquí en Güéjar los ganaderos no están mal vistos. Pero hace falta conectar con la sociedad más, contar todo lo que hacemos.
Hace falta conectar con la sociedad más, contar todo lo que hacemos
¿Y los jóvenes? ¿Qué hacemos para que se incorporen a la ganadería?
Julia: Yo creo que el de la ciudad no te lo puedes traer al campo. Los únicos que puedes coger son los que están aquí. Puede ser que alguno de fuera que tenga la pasión y las ideas muy claras y quiera aprender, pero creo que en general está en las raíces de las personas… Pienso en mi hijo que lo vive a diario. El otro día cuando empezó a llover, él tiene ocho años, estaba contento, diciendo: ¡Está lloviendo, esto es bueno para el campo!
Pero también hay muchas trabas para incorporarse. Los jóvenes necesitan algo de más ayuda, que se puedan quedar aquí, que todos estemos por igual…
¿Cómo ves el futuro de la ganadería?
Julia: Me gustaría que mi niño siguiera con la ganadería. Mi hijo dice que va a ser vaquero. Pero yo creo que hay que formarse, que hay que tener un plan B, no sabemos por dónde va a salir la cosa. El planeta depende de que la gente se quede también en el campo. Necesitamos que la gente se quede en el campo.
¿Has sentido un trato diferente por ser mujer rural?
Julia: Yo creo que eso ya ha pasado a la historia. Una vez hablábamos del empoderamiento en una reunión de ganaderas. Yo desde el primer momento he sido muy echá palante con todo, con los tratantes, con la gente que viene aquí…
Santiaga: Pero sí sabemos experiencias de otras compañeras nuestras, de otras regiones, donde las consideran de segunda: preguntan por su padre, el marido… nos llamó la atención.
Julia: Yo llevo tantos años, me conoce mucha gente aquí, en Granada… No he tenido ningún problema. Aquí por igual los dos, trabajamos y compartimos todo. Todo desde la casa hasta los cuidados… todo hay que hacerlo.
Santiaga: Al final se trata de ir los dos siempre palante.
Entrevistar a Julia es conocer a una ganadera de altura. Julia es el ejemplo, no solo de compromiso con sus animales y su tierra, sino con el legado de su familia y con todos los compañeros y compañeras de su tierra.
Fotografías
- Santiaga y Julia conversando durante la entrevista en Cortijo Balderas.
- Ganado bravo de Lidia de Julia Miralles.
- Ejemplar de Lidia de la ganadería de Julia.
- Julia con sus animales.
- Las vacas de Julia.
Notas
- Piorno: (Genista Versicolor) Piorno de ramas rígidas, muy ramificado y espinoso. Endemismo de la alta montaña nevadense, componente fundamental de los enebrales y piornales desarrollados sobre suelos silíceos.
- La tienta es una faena básica y fundamental en las ganaderías bravas. Su función es ayudar a seleccionar los futuros sementales y vacas nodrizas de la explotación, basándose en la bravura y la fuerza de cada animal. El proceso consiste básicamente en someter al animal a lo que sería una lidia habitual, pero a escala reducida, y observar sus respuestas en las distintas suertes. La tienta se suele llevar a cabo cuando los animales tienen una edad entre 2 y 3 años.
- Ganaderas en Red es un grupo de mujeres que han conseguido crear una comunidad y mantenerse unidas y en contacto gracias a las ventajas que aporta Internet. Con esta iniciativa, GER pretende reivindicar la igualdad en un oficio que ha sido considerado hasta el momento exclusivo de hombres.