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Nos encontramos con Isabel Rodríguez Sánchez. Natural de Cortes de la Frontera y desde hace 25 años vecina de Algatocín. Ella es ganadera y sus fincas se encuentran entre el Valle del Genal y Valle del Guadiaro, estos se encuentran en la Serranía de Ronda (Málaga). Aunque ella no conocía la ganadería desde pequeña, hoy es titular de varias explotaciones junto a su marido Tomás. En sus explotaciones podemos encontrar: vacas, cabras, ovejas y cerdos, todo en régimen extensivo.

Yo elegí ser ganadera

¿Se puede vivir de la ganadería?

Isabel: Sí, claro. Perfectamente. Nuestra familia vive de ella, es un negocio como cualquier otro.

¿Es rentable?

Es muy complicado, realmente no terminamos haciendo números, porque si los haces, te das cuenta que tienes más pérdidas que ganancias. En nuestra ganadería, tenemos vacas, cabras, ovejas y cerdos. Con eso complementamos las ganancias de uno por las pérdidas de otros. Por ejemplo la leche de las cabras es un ingreso mensual, de ellas también obtenemos los chivos para su venta. De las ovejas, sacamos los borregos y de la vaca los terneros. De los cerdos aprovechamos la montanera y después su venta. Pero una cosa muy importante es que el ganadero no le pone precio a sus productos.

¿Cómo decidiste incorporarte a la ganadería?

Yo no vengo de un mundo ganadero, ni siquiera conocía el campo. Mi abuela María sí tenía cabras, pero en la guerra lo dejó todo atrás y se fue al pueblo de Cortes de la Frontera. Donde empezó a trabajar sirviendo en casas y llevando la limpieza y comida del colegio. Mi madre continuó el trabajo de mi abuela y mi padre emigró a Alemania. Así que yo de pequeña no estaba en contacto con el campo. Luego me casé y mi marido venía de una familia ganadera, ahí es cuando conocí este maravilloso mundo y ya llevo 25 años en él. Pero fue en el 2017 cuando aprovechando una subvención para nueva incorporación, entre como titular de 2 códigos de Bovino.

¿Cuántas vacas tienes en total?

Es complicado saber el número exacto, pero sobre 200. Son vacas mestizas, nuestra ganadería nunca ha estado especializada en razas puras ni autóctonas. Lo que siempre es de raza son los toros. Aquí también por el terreno que tenemos, no siempre es fácil traer ganado de otros sitios, pues tienen que adaptarse al medio y no siempre son aptos para ello.

«Hay que pensar que los productos ecológicos son más caros y no todo el mundo puede pagarlos. Luego está el tema que nos quieren comprar lo ecológico a precio de productos convencionales, por lo que a nosotros no nos sale rentable. Por ejemplo, nuestro ganado que está en ecológico lleva mayor coste en la alimentación y si lo vendemos como producto convencional ¿Quién nos paga a nosotros la diferencia? Otro ejemplo, en las queserías el queso que se elabora con leche cruda. Ese no se puede vender hasta los 60 días de maduración, por lo cual su precio tiene que ser más elevado, que el de un queso pasteurizado.

La gente quiere mercado ecológico, pero no quiere pagar por él o no puede

¿Entonces estás en ecológico?

Sí, tenemos varios códigos en ecológico. Nuestro ganado está en extensivo, por lo que gran parte de su alimentación es debida al pastoreo.

¿Qué piensas de la venta directa? ¿Crees que sería una solución para vuestra rentabilidad?

Para nosotros es inviable, por la gran distancia hacia el matadero más cercano y los requisitos que exigen de ninguna manera sería rentable.

¿Te has sentido discriminada por ser mujer ganadera?

No es que me haya sentido discriminada, pero al ser mujer y madre he tenido mayor carga, no solo está el trabajo en el campo, también está el cuidado de los hijos, el mantenimiento de la casa y la gestión de la empresa. Yo cuando veo una mujer ganadera me quito el sombrero, sin desprestigiar el trabajo de los hombres.

¿Cuántas cabras tienes?

Sobre 500.

Si hubieses tenido oportunidad ¿habrías elegido otro oficio?

Yo elegí este oficio, por voluntad propia. Siempre digo una frase que no suena muy bien «mientras más conozco al ser humano, más quiero a mis animales». Yo siento un vínculo especial con lo que soy y lo que hago, por eso estoy tan orgullosa de decir que yo soy ganadera.

¿Tienes vivienda en la finca?

Sí, tenemos casa. Pero solo le damos uso para los desayunos y comidas familiares.

¿Vives en el campo?

No, yo vivo en el pueblo. Tanto mi marido como yo siempre hemos tenido muy en cuenta lo de desconectar del trabajo en nuestras horas de descanso.

¿Por qué crees que los jóvenes no quieren dedicarse a esto?

Lo primero es que es un trabajo que requiere mucho sacrificio, no se cuenta con un horario y el tema de descansar un día, no siempre se puede hacer. Yo entiendo que la gente joven, quiere tener otro tipo de vida, que consiste en una nómina, trabajar 5 días y descansar el fin de semana. Y en el campo es difícil conseguir todo eso.

¿Crees que la gente sabe lo que hacen los ganaderos?

Tienen una ligera idea, pero creo que no . La gente no conoce la ganadería . Algunos vienen a tu explotación y ven a los animales como mascotas. Te sorprenden cuando no saben diferenciar un chivo de un borrego o incluso cuando les digo que tengo vacas, piensan en la típica vaca de leche y desconocen las vacas de carne. Yo siempre digo que la ganadería es una gran desconocida en la sociedad.

¿Por qué crees que hay tanto problema con el relevo generacional?

En mi caso, mi hijo trabaja con nosotros por voluntad propia. Pero no siempre es así , es un trabajo muy vocacional y no todos los jóvenes lo tienen. Tanto mi marido como yo , siempre hemos tenido muy presente , que nuestro trabajo lo hemos elegido y que nuestros hijos deben tener la opción de elegir libremente si quieren continuar o no.

Fotografías

  1. Isabel con su ternero.
  2. Isabel con una de sus vacas y sus cabras de fondo.
  3. Isabel con sus vacas.