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Conversamos con Paqui García (aunque su nombre de guerra es Paqui Las Navas, como nos cuenta orgullosa) y Clara Freiherr von Fürstenberg García en una de sus fincas, en el término de Parauta, en el Parque Natural Sierra de Las Nieves, provincia de Málaga. Madre e hija destilan complicidad entre ellas y un amor muy grande por la tierra en la que trabajan y viven. Están al frente de tres fincas donde gestionan un pinsapar, ganadería y turismo rural.

Nosotros alimentamos a las ciudades, producimos alimentos de calidad

¿Con qué especies de ganado trabajáis?

Paqui: Tenemos vaca Pajuna, una raza autóctona en peligro de extinción muy adaptada al terreno. En ovino, mezcla con Merina, y en caprino, cabras Payoyas, pero no estamos en la Asociación. A esta raza aquí se le llama Montejaqueña. Queremos estas razas porque son muy rústicas, muy bien adaptadas a nuestro terreno.

¿Cuántas fincas gestionáis?

Clara: Son tres fincas.

Una es El Almendral, está más dedicada al ovino en extensivo, que son unas 800 cabezas en mil hectáreas. Las ovejas están sueltas, se recogen para los saneamientos y se apartan cuando la paridera para tener controlados los partos y los corderos por tema depredadores y para las épocas desfavorables de comida. Están en ecológico, y aquí también contamos con gestión cinegética. En esta finca hay un torcal1 muy bonito, desde el que se ve Marruecos.  Hay cabras montesas, tiene mucha biodiversidad.

La otra finca es El Canalizo, es más ganadera, contamos con 600 cabezas de ovejas y aproximadamente 450 cabras. También porcino ibérico (1 verraco y 5 reproductoras) en ciclo completo cerrado. Hay años que dejamos algunos lechones para montanera, otros los vendemos.

La tercera finca es Las Navas de los Pinsapos. Es la más forestal, aunque tenemos ahí las 22 vacas Pajunas. Este ganado participa en el programa RAPCA (Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía). Aquí se desarrolla el aprovechamiento de recursos naturales muy diversos para conseguir que sea lo más sostenible posible. Se combina el ganado bovino con el aprovechamiento forestal (corcho, piñas, leña). También contamos con colmenas, y está presente el aprovechamiento cinegético: gamos, muflones, jabalí y corzo morisco. Disponemos aquí de alojamiento rural y realizamos actividades de educación ambiental.

Hacemos un poquito de todo para que sea lo más sostenible posible, para aprovechar los recursos sin tener que agotar ninguno

No podríamos vivir en ningún caso de una sola finca, así que todas se combinan y se complementan. La ganadería se beneficia del turismo, del aprovechamiento forestal, la leña, por ejemplo, nos sirve para el alojamiento.  Los que vienen aprovechan, pasean y disfrutan del entorno natural, conocen los productos locales que producimos como el cabrito y el cordero, nuestra huerta, la carne cinegética, así intentamos cerrar el círculo.

¿De cuantos alojamientos disponéis?

Clara: Son cuatro casas.

Paqui: Alrededor de 20 plazas. Suele tener más demanda de octubre a mayo. En verano es más tranquilo, aquí suele ser turismo de invierno.

Clara: Con la pandemia, creo que la situación ha cambiado un poquito, porque la gente buscaba sitios más aislados y tranquilos y si hemos notado más demanda en épocas que antes no venían, como en verano.

¿Supone un ingreso importante?

Paqui: Es una renta complementaria. Es una suma de pequeños recursos, porque son 20 plazas. Hay que tener en cuenta que no es ocupación continua, hablamos de fines de semana, algunos sí, otros no. Entendemos que igual la finca no aguantaría la presión de más carga de huéspedes.

Clara: Es un cortijo antiguo restaurado. Ofrecemos una experiencia rural familiar de alta montaña. Nos gusta contar lo que hacemos aquí. Es un sitio especial, fíjate, estamos en agosto y salimos por la mañana de allí con 8 grados a las 7:30 de la mañana.

No hay cobertura ni wifi, así que uno está aislado allí, es una oportunidad para desconectar de la hiperconectividad a la que estamos sometidos hoy en día y de las pantallas. Así conectas con la naturaleza y contigo mismo, porque nosotros, a fin de cuentas, también somos naturaleza.

Paqui: Hemos tenido años que hemos registrado la temperatura más baja de toda España por la noche.

¿Quiénes trabajáis aquí?

Paqui: La familia. Ahora estamos en temporada baja. No tenemos personal contratado. Tampoco tenemos paridera, hemos secado a las cabras por falta de personal, y la subida de los precios de los piensos ha hecho imposible que podamos continuar con la producción de leche, porque no llegábamos a los costes. Esto no es algo solo de aquí, es generalizado a todo el sector.

Clara: Ahora estamos liados con la leña también para el invierno para el alojamiento.

Paqui: Nuestro sistema de calefacción va por leña. Usamos los árboles muertos, así limpiamos un poco el monte de material combustible y se previenen incendios forestales. Son chimeneas que con circuitos de agua calientan los radiadores.

¿Os dedicáis también a la educación ambiental?

Clara: Mi pareja Juanfran y yo somos ingenieros forestales y hemos estudiado fuera. Después de estar en Chile, decidimos volver aquí para empezar nuestro proyecto profesional y de vida en la finca Las Navas de los Pinsapos con mis padres.

Lo primero que hicimos fue crear una asociación para la conservación y mejora del pinsapar, El Glaucal de La Nava, porque la finca tiene un bosque puro de estos árboles, y es uno de los últimos que queda en el mundo. Y precisamente, también es uno de los más llanos del mundo. Eso da la oportunidad de poder conocer un pinsapar para personas que no tengan capacidad física para senderos complicados, así que puede conocer el nuestro. Como ingenieros forestales y con la experiencia de haber vivido aquí desde que nací, detecté la necesidad de ayuda que precisaba el pinsapar. El pinsapo es un árbol que estuvo a punto de extinguirse porque estuvo muy explotado en el pasado. Mira, las traviesas de la vía de tren que van de Algeciras-Bobadilla, la catedral de Málaga, la plaza de toros de Ronda, tienen vigas de madera de pinsapo. Llegó un momento en el que solo quedaban los árboles de las zonas más inaccesibles. Entraron entonces las figuras de protección, unas medidas para evitar la desaparición de estos bosques, gracias al trabajo y a la labor de divulgación de botánicos y biólogos para conservar esta especie tan singular. Un pinsapo es un dinosaurio vivo, un superviviente de las glaciaciones. Después de muchos años, estas figuras de protección se han convertido en un arma de doble filo: es tanta la protección que hemos llegado al abandono. Si visitas los montes de pinsapar, puedes ver fácilmente que están abandonados, porque no se gestionan. No se puede intervenir ni aprovecharlos. Nosotros con la asociación y la gestión privada, hemos podido intervenir de una forma profesional. Primero lo hemos hecho con mi familia: tenemos parcelas en las que enseñamos lo que hacíamos, y ahora mi pareja y yo seguimos ese trabajo con más formación y conocimientos. Con la asociación hemos podido conseguir fondos para hacerlo, ya que el pinsapar es un bosque que no produce.

Hemos luchado mucho para trabajar con el pinsapar. Poco a poco nos dejan hacer cosas, así que las cosas van a mejor. Con los incendios forestales que tenemos, que son incontrolables porque no se pueden apagar… el pinsapar tiene un riesgo altísimo. Mucha gente desconoce la importancia de estos árboles en nuestra sierra: su presencia es una de los factores que permite que nuestros acuíferos se llenen de agua. Intentamos transmitir esto en nuestras actividades de educación ambiental.

El pinsapo también es una especie que se adapta al cambio climático, asociada a otras especies acompañantes como la encina, el alcornoque, aves, mamíferos y el ganado, todos ellos hacen posible un ecosistema. Nuestras vacas son las bomberas forestales del pinsapar.

¿Cómo veis el tema de los incendios forestales?

Clara: Creo que hay un gran desconocimiento de lo qué es un incendio forestal, del desastre ecológico que se produce…Creo que los niños si se están concienciando más.

El fuego y la lluvia, están siendo cada vez más extremos, por lo que se produce una erosión fuerte en la que el suelo no se puede recuperar. Debido a esto, la lluvia no se incorpora a los acuíferos porque no hay vegetación.

Paqui: Creo que estamos muy al límite, que hay mucha pérdida de todo. En especial por la falta de lluvias. Además del fuego, tenemos el problema de la sequía.

Clara: Estamos en un escenario complicado, sí. Pero nosotros defendemos que los fuegos se apagan antes de que se produzcan.

¿Cómo?

Clara: Con tres cosas. Teniendo animales en el campo, trabajando y gestionando los montes, no abandonándolos, y motivando y facilitando las a las personas que trabajan en el campo.

Paqui: Además, la cabaña ganadera ha disminuido muchísimo. El ganado devuelve lo que toma del campo, siempre. Con el estiércol, por ejemplo. La producción de alimentos en extensivo, la calidad de ese alimento, es un valor también. Es lo natural, el ganado aporta nutrientes a la zona, y luego tú te comes ese alimento. Cuando falta el ganado se produce un desequilibrio. Hay que llevar las cosas bien gestionadas y equilibradas. No puede haber un exceso de carga ganadera ni sobreexplotación.

Clara: Para eso está la gestión…

Paqui: Uno tiene que tener los animales que la tierra admite.

Clara: Y eso se ve a través de la observación, del estudio, del sentido común…

El ganado devuelve lo que toma del campo, siempre

Clara y Paqui ríen cuando hablan de lo natural, porque no encuentran manera de contarlo bien. Clara responde: «Es que es tan obvio que no se sabe cómo explicarlo».

El pastoreo también juega un papel importante…

Clara: Creo que hace mucha falta transmitir y dar a conocer todo lo que hacemos en el campo. Lo que estáis haciendo con este proyecto es fundamental. Que sepamos de dónde viene la carne, cómo se produce, que seamos los principales consumidores de carne de cordero. Que pidamos tener carne de cordero, que así haya ganaderos que puedan tener sus ganaderías y vivir de eso. Que consumamos los productos del campo, que comamos de aquí, de nuestro entorno. Necesitamos valorar nosotros mismos primero nuestros productos, creo que por fin vamos por el camino correcto.

¿La sociedad es consciente de que consumiendo y apoyando la ganadería está protegiendo y previniendo incendios forestales?

Clara: Yo creo que en general, hay una mayoría de la sociedad que se centra solo en «comer verduras para salvar el planeta» …

Paqui: Creo que estamos muy perdidos. No son conscientes de la importancia que tienen los ganaderos y los agricultores. Yo voy a defender siempre el extensivo porque es sostenible y lo que ayuda a conservar mi entorno, que es lo fundamental. Y creo que no se conoce esa importancia: nosotros alimentamos a las ciudades y producimos alimentos de calidad, cuidamos a nuestros animales y le ponemos mucho amor a nuestro trabajo. Hay un abismo tan grande entre los medios rurales y la ciudad, un desconocimiento, la sensación es que estamos en otro mundo. Pienso que hay una imagen muy bucólica del campo.

¿Qué podemos hacer para que se conozca el papel de la ganadería?

Paqui: La base de todo es la educación y el conocimiento.

Clara: Y no solo pasa en las ciudades, en los pueblos también hay ese desconocimiento. Hay personas que no son conscientes de que la comida sale del medio rural.

¿Qué problemas os encontráis a la hora de comercializar?

Clara: Por ejemplo, los corderos ecológicos no los podemos vender así, los vendemos normales.

Paqui: Ni una sola vez, y mira que hemos intentado. Ponemos un cordero ecológico en el mercado…

Clara: Y a ella se lo ponen como normal.

Paqui: Tú lo crías en ecológico, lo vendes como ecológico, y después tienes una carne magnífica con una gran calidad, pasa a cebadero y todo el trabajo que tú has hecho se pierde.

Clara: Es importante contar cómo se produce, cómo se cría, las propiedades que tiene, darle más valor, contar su historia. A mí, por ejemplo, antes me pasaba, no me paraba a mirar. Ahora en el supermercado, miro todo, si veo algo que, por ejemplo, viene de Hungría, busco producto nacional.

Sería genial poder comercializar nuestros propios productos. Como pequeños productores, estamos intentando trabajar con el turismo y la ganadería. Nos encantaría poder vender nuestros quesos, miel, las hortalizas del huerto… sin tener que pasar un proceso infinito. Estamos hablando de productos de primera categoría, con mucha calidad. Siento que hay muchas dificultades a nivel administrativo, y mira que yo estoy acostumbrada a hacer papeles, a leer normativas, a presentar cosas por registro electrónico, a pedir permiso para todo, a lo mejor mis padres no están tan acostumbrados. Siento que hasta para mover una piedrecita del camino tengo que pedir permiso. Es muy difícil desarrollarte como autónoma, emprendedora y como mujer, en el medio rural. Es una lucha constante del día a día, a veces sientes que eres un delincuente.

Véngase usted conmigo al campo y mire cómo van las cosas

Paqui: Al final necesitas dedicar más tiempo a cosas que no «producen», por ejemplo, el papeleo, que, en producir, en trabajar en el campo. El trabajo nuestro es ese, criar animales, producir alimentos, y resulta que dedicamos mucho tiempo y energía en el trabajo administrativo.

Aquí han desaparecido muchas ganaderías en la sierra de Ronda porque nos cortaron la trashumancia. Estaba la costumbre de que en verano nos llevábamos, por ejemplo, las ovejas a Jerez. Echábamos 9-10 noches hasta llegar a los pastos de verano, así la sierra aquí descansaba. Volvíamos con la otoñá. Tu ibas trabajando con la comida que había en el campo. Nos fueron poniendo impedimentos hasta que se hizo imposible. No sé a quién ha beneficiado esto. No se puede manejar el ganado con las directrices de una persona que te pone una normativa desde una oficina. Véngase usted conmigo al campo y mire cómo van las cosas.

Clara: Está bien que se hagan desde la oficina, pero antes de publicar la normativa que recae sobre todos, sería estupendo que se compruebe si la normativa se adecua a las necesidades de las personas que se ven afectadas y a su actividad.

Paqui: Y tener en cuenta la singularidad de cada zona, que es muy importante.

Volviendo a la trashumancia… Lo primero que nos quitaron fue el uso de las cañadas, tuvimos que ir en camiones. Entonces sacamos un código de explotación en la otra finca, y luego tuvimos problemas con la sanidad. Y estuvimos dos meses que no pudimos traernos el ganado de Jerez, por temas burocráticos y administrativos.

Clara: Entendemos la importancia de la sanidad, pero debería haber cierta flexibilidad…

Paqui: Siento que los ganaderos somos un colectivo que no estamos unidos. En vez de ir todos a una para conseguir cosas juntos.

Clara: La forma de trabajar que se tenía hasta hace poco en el campo, creo que a lo mejor no cuadra con lo que las nuevas generaciones buscan o están acostumbrados, no sé. Hay que cambiar un poquito. Buscar una cosa intermedia entre lo que se hacía antes y queremos hacer ahora.

Paqui: Yo no sé donde está el fallo… el trabajo en el campo te aporta unas cosas que otros no: una libertad, el poder vivir en el campo. Si no lo ves como una forma de vida…

Clara: Pero es que también tiene que haber gente que lo vea como un trabajo… y tiene que ver todo, tu eres titular y propietaria, pero necesitamos trabajadores. Todos los trabajos necesitan que a uno le guste. Es que tampoco podemos pretender que las nuevas generaciones se adapten a trabajos sin horarios, sin días libres. Eso es imposible desde mi punto de vista.

¿Ves en peligro el relevo generacional?

Clara: Sí, pienso que hay que buscar un equilibrio. Desde mi punto de vista, creo que hasta ahora en el campo las ganaderías en extensivo y familiares, nunca han hecho cuentas. Y en este momento, hay que hacerlas, y tiene que haber una administración. Otra cosa que creo que no cuadra con un posible relevo o con la incorporación de jóvenes, es que, sin perder la esencia, el campo tiene que modernizarse, tiene que adaptarse poco a poco a las nuevas tecnologías.

¿Y la rentabilidad de vuestro proyecto?

Madre e hija se ríen.

Paqui: Estamos empezando a hacer cuentas, sí, porque hay que hacerlas. Hasta ahora hemos vivido, hemos podido criar a nuestros hijos, hemos tenido una vida normal.

Clara: Hemos vivido gracias a la diversificación.

Paqui: Ahora acceder a la tierra, comprar un terreno y montar una ganadería es imposible.

La tierra antes era asequible, poco a poco se podía comprar.

Clara: Yo me he criado escuchando: «la tierra nunca se vende». Tengo eso grabado a fuego.

Paqui: Sí, yo siempre he querido transmitir eso a mis hijos, que la tierra es un medio de vida.

Clara: La tierra te hace echar raíces, te vincula mucho.

Paqui: Te crea una responsabilidad tan grande…

Clara: Como un hijo.

Paqui: Sí. En la finca de La Nava, con el tema forestal, siempre la he tenido en la cabeza, pendiente, es una responsabilidad muy grande. No es un ladrillo. El monte está vivo. Es algo que tienes que conservar y cuidar, y dejar a la siguiente generación mejor que te la has encontrado.

El monte está vivo. Es algo que tienes que conservar y cuidar, y dejar a la siguiente generación mejor que te la has encontrado

Como no salen las cuentas por el aumento de los precios, han decidido secar las cabras. Cuentan cómo se lo han transmitido al abuelo, como han intentado hacerle entender, que las cosas que antes no se veían, ahora ocurren en el campo.

Paqui: Mi padre echa mucho de menos a mi madre. Era una mujer tremenda, lo llevaba todo por delante.

Clara: Era una mujer muy inteligente, conciliadora, nos llevaba a todos con dulzura a donde ella quería. Te hacía ver las cosas de otra forma, sin problemas.

Paqui: Era muy optimista y lista para tomar decisiones y mandar.

Clara: Tenía un Excel en la cabeza.

Paqui: Era nuestra memoria.

La vida de Paqui siempre ha estado ligada al campo y al ganado. Su abuelo ya trabajaba en el campo, como hicieron sus padres. La madre de Paqui hacía queso y lo repartía con su coche. Paqui y Clara creen que fue una de las primeras mujeres con carné por la zona. Todo el mundo la conocía como Mariana de los quesos.

Clara: Mi abuelo alemán era aristócrata, pero era una persona que innovaba mucho, y siempre buscaba la sostenibilidad, era muy adelantado al tiempo. El quería favorecer la regeneración, usaba técnicas naturales, sembraba… combinaba la ganadería con lo forestal y rotación… siempre se formaba mucho, tenía a mucha gente trabajando. Para mucha gente trabajar con él era una especie de privilegio porque era extranjero y pagaba más y con otras condiciones. También tendría sus cosas trabajar con él, porque era muy cuadriculado…

Paqui: Muy alemán, claro.

Clara: Era muy serio, pero aportó mucho en el ámbito rural forestal.

Paqui: Creo que dejó un legado muy importante y positivo.

Clara tiene abuelo alemán porque su madre, Paqui, se enamoró de Tom, un alemán que venía en busca de estas fincas. Paqui nos cuenta feliz la historia de cómo vio por primera vez a ese hombre que quería comprar la finca que querían sus padres para ir pagándola poco a poco y lo mal que le cayó la primera vez que lo vio.

Paqui: Yo estaba ahí con mis ovejas, hacía muchísimo frío. Ese año me quedó latín en COU, han pasado 32 años ya, y yo estaba con las ovejas por el día, e iba al instituto por las noches. Y llegó ese alemán interesado en comprar la finca, Tom, tan rubio, tan guapo con los ojos azules [se ríen] y te diré que a mi no me cayó bien al principio. Porque a él le gustó la finca que nosotros teníamos comprada y la que teníamos que pagar porque el dueño nos dio facilidades… y se metieron en una cocinita con mi madre, ella tan agradable… y yo tenía dos borregas que iban siempre conmigo que yo había criado a biberón y entraron conmigo a la cocina conmigo… mi tío fue un poco cortante, quería que sacara a las ovejas porque estaba el forastero. Y el alemán quiso tomarse una cerveza y yo que quería irme, luego me confesó que lo hizo porque no quería que me fuera. Fue muy gracioso porque la segunda vez que nos vimos, vino tan guapo y arregladito. Y ahí sí, yo dije, acabo de conocer al padre de mis hijos: en ese momento lo tuve súper claro. Entonces las emociones eran muy intensas, no teníamos internet ni WhatsApp ni nada…

Clara: Yo me acuerdo cuando contabas cómo se iba a trabajar con los abuelos…

Paqui: Sí, se hizo muy amigo de mi padre. Y trabajaba mucho con ellos en la ganadería, y los ayudó mucho con el tema de los tratos. Debajo de un alcornoque me pidió matrimonio.

Dice que se enamoró de mí cuando me vio cargando los sacos de cebada de un camión que llegó a la finca.

Clara: A mi padre le gustan mucho las cosas difíciles, los retos. Por eso quería la finca de La Nava, era muy duro el invierno, aislado, muy difícil trabajar la tierra.

Paqui: Y una finca que realmente no producía. Pero preciosa, con un valor ecológico enorme.

Reformaron el cortijo de la finca y fue uno de los primeros alojamientos rurales de la zona.

Paqui: Desde el principio, nuestro turismo se publicita de boca en boca. Como tampoco tenemos mucho volumen de alquiler, es un turismo muy familiar. Tengo clientes desde hace 30 años que han visto crecer a mis hijos.

Tengo tres hijos, yo quería tener una familia grande porque me crié sola, no tenía hermanos. Tom es un padre peculiar, lo primero para él es trabajo, su bosque.

Clara: Yo creo que ahora lo entiendo, como él no ha tenido ese ambiente familiar, no se ha criado así, para él lo primero es el trabajo.

Paqui: Sí, y yo se lo he permitido, pero también lo he sufrido. Por eso admiro mucho a mi yerno, porque veo que las cosas son diferentes.

¿Cómo se presenta el futuro?

Clara: Una de las cosas nuevas que me gustaría incorporar en nuestras actividades, es la de los baños de bosque. Me estoy formando como guía profesional de baños de bosque y terapia forestal. Para diseñar planes de bienestar en base a la naturaleza, con una base científica y usando dinámicas de grupo. En Escocia, ya entra dentro del sistema de salud, la prescripción verde: un profesional de salud primaria te puede recetar una inmersión en la naturaleza, porque es beneficioso para la salud. Es algo que me encanta, y estoy disfrutando mucho aprendiendo.

¿Os sentís discriminadas por ser mujeres? ¿Cómo os sentís por ser mujeres en el medio rural?

Paqui: Yo creo que hay sectores donde ser mujer es algo bueno, pero luego, en el campo, en mi día a día, en el trato con la gente, a veces tengo la sensación de que no me respetan. A pie de tierra, siento una frustración tan grande… porque yo soy capaz de hacer lo mismo que hace un hombre.  A veces me pregunto ¿qué tiene que hacer una? Me pasa muchas veces que me dicen: Lo que diga tu marido … o me preguntan por él. A ver, soy yo la que te voy a comprar las cosas, escúchame a mí.

Clara: Yo lo noto un poco menos, creo. Siempre tienes que estar luchando para ganarte tu sitio, pero yo lo tengo asimilado. Tengo sentimientos encontrados: mi padre siempre me ha tratado como si fuera un niño, y a veces no me sentía físicamente bien, y tenía que trabajar como él, y a lo mejor estaba con la regla, o me dolía la espalda, y yo tenía que ser como cualquier otro trabajador y hacer lo mismo.  También era culpa mía, porque yo también sentía tenía que demostrar que podía hacer lo mismo o más.

La conversación con Paqui y Clara es como el pinsapar que tanto protegen y cuidan. Singular, fresca y llena de vínculos con el territorio que habitan y del que forman parte.

Fotografías

  1. Clara y Paqui. (Autoría: Roque Sánchez)

Notas

  1. Torcal según DRAE: Terreno donde hay torcas. Torca: Depresión circular con bordes escarpados en un terreno.