Skip to main content

M María del Carmen Rodríguez Díaz tiene 30 cabras de raza Negra Serrana Castiza y 100 vacas Berrendas en Negro en una finca ubicada en Bélmez de la Moraleda (Jaén). No había tenido contacto con el campo hasta que conoció a su marido, Juan, que proviene de familia de ganaderos. Desde entonces, forma parte de la familia y se ha incorporado a la ganadería. Juntos, tienen dos hijos, también dedicados al oficio, aunque con animales propios. Mari Carmen pertenece a la asociación Ganaderas en Red1de la que forma parte de manera activa.

Deberíamos aprender a cuidar lo nuestro

Nuestro encuentro tiene lugar en la cocina de la nave de su finca, donde viven durante todo el año. Allí también nos encontramos con su marido y su suegro, Diego, que desde que enviudó sigue echando una mano en lo que puede. Durante nuestra charla, Diego nos cuenta que también practicaba la trashumancia por Córdoba, y que su hijo también llegó a practicarla, pero actualmente sus animales son estantes.

Antes se vivía mejor del campo que ahora

Cuando termina su trabajo en la panadería, comienza un periodo de siete años en el que se dedica a los «tratos»: venta de parcelas.

A pesar de que los «tratos» marchaban bastante bien, su ilusión siempre había sido montar una ganadería «en condiciones» y tener un negocio cerca de casa para poder criar a sus hijos. De modo que empezó invertir el dinero que había estado ganando con la venta de parcelas en comprar las instalaciones para la ganadería. Cuando descienden sus ganancias procedentes de la compra-venta, Antonia empieza a dedicarse a la producción de queso y hace frente a la crisis de los ganaderos de 2010 hasta 2014. Durante este periodo, no para de trabajar, llegando a elaborar diariamente hasta 200 litros de leche. Este gran esfuerzo y sacrificio, le provocaron algunos problemas de salud.

Yo al principio me pasaba noches sin dormir pensando: verás que cualquier día me va a pasar algo. Me quedaba sola con la gente y subía en coches de desconocidos para poder enseñar las parcelas. A veces andaba sola en el campo con un hombre o dos y me preocupaba lo que pensaran de mí en el pueblo.

Al inicio de nuestra entrevista nos hablan de las dificultades que les genera la proximidad de su ganado al Parque Natural de Sierra Mágina. Mari Carmen nos comenta que habían arrendado pastos del parque y sus vacas solían pastorear por varios términos municipales. Al entrar en vigor la nueva normativa del parque que prohibía el paso de las vacas en ciertas zonas, han recibido varias denuncias, porque sus vacas no entienden de papeles y mapas, por lo que suelen adentrarse en las zonas prohibidas por la nueva gestión del parque.

Mari Carmen también nos explica lo necesario que es el vínculo entre cazadores y ganaderos en la zona, dado que hay muchos jabalíes salvajes que se alimentan de sus borregos y piden ayuda a los cazadores para que se hagan cargo del problema. Por lo tanto, la relación entre ambos es muy importante para la ganadería.

También resaltan los problemas que tienen con el agua para sus animales. En cuanto a la luz, han conseguido alcanzar mejoras en su finca, cuentan con placas solares. Denuncian la desaparición de ganaderos por la zona y el problema del relevo generacional, por lo difícil que resulta incorporarse al campo y comprar una tierra para producir.

¿Por qué decidiste incorporarte a la ganadería?

Mari Carmen: Para mi marido no fue un problema, porque él se había criado con los animales. Viene de generaciones de ganaderos, su tatarabuelo ya tenía animales. Para él fue una continuación de lo que siempre había hecho su familia, igual que mis hijos que también son ganaderos. Es lo que han visto siempre, es normal que tengan sus vacas y que hayan querido seguir. El problema era yo, que me había criado todos los días «arregladilla» detrás de un mostrador vendiendo dulces, porque mis padres se dedicaban a eso. Dejé las puertas del horno y pasé a sacar estiércol del corral … Así que mis padres me decían: ¿Cómo va a irse la niña al campo? Yo conozco a tu Juan y es muy bueno, pero ¿no puedes decirle que se vaya a la obra o algo? Fue un choque muy grande para mi madre. Ella al final me decía: Tú búscate lo mejor para ti. A mi padre no le importaba tanto, pero mis hermanos tampoco querían. De hecho, fueron ellos los que llegaron a decirle [a Juan] que se buscara a otra para que yo no me metiera en esto, porque ellos querían que tuviera unos estudios. Entiendo que querían lo mejor para mí. Sin embargo, hoy en día a los hijos de mis hermanos les dices que dónde prefieren estar y te dicen que aquí, porque te los llevas a la sierra, porque están en contacto con la naturaleza… Aunque esto es algo más duro, también aprenden a valorar las cosas de otra forma.

Cuando les preguntamos por el principal impedimento del relevo generacional nos contestan que la burocracia es el mayor de los problemas en la ganadería. «Hay gente con ilusión, que quiere venir al campo, pero luego se encuentran con la burocracia». Nos cuentan que para conocer la realidad de un ganadero de primera mano basta con pasarse un día por la OCA y ver lo mucho que se complican las cosas a nivel administrativo.

También nos hacen referencia a la pérdida del valor del producto. «El borrego lo vendo yo más barato de lo que lo vendía mi padre hace ya cuarenta y cinco años», nos dice Juan.

No sabemos lo que comemos

¿Crees que la sociedad sabe o valora el significado de la ganadería?

La gente tiene un desconocimiento total. No hace falta irse muy lejos, ve al pueblo más cercano y entra en una clase de párvulos o primaria y pide a los niños que te pinten un pollo, la mayoría te va a pintar un pollo asado; y estás en un pueblo que ha tenido toda la vida muchísima ganadería y gran parte de la población ha vivido del campo y vive todavía de él. O si les dices que te pinten el campo, te pintan una casa con un árbol…No saben lo que es la sierra, ni saben de dónde vienen los tomates, ni nada… Y hablamos de pueblos que han vivido del campo.

Durante nuestra charla nos resulta muy interesante cómo hacen hincapié en la pérdida de identidad de los territorios, como es el caso de La Carolina. Consideran que es un pueblo ganadero muy importante a nivel nacional, pero que ellos mismos no se reconocen como tal por no sentirse ligados a esa identidad.

¿Cómo hacéis el manejo del ganado?

Mari Carmen: Este verano para hacer el saneamiento, por ejemplo, hemos pasado once días en la sierra sin tiendas de campaña, con los sacos de dormir y unas mantas, al raso. No hay ningún problema. La comida nos la traían nuestros hijos cuando tenían que subir a ayudarnos a encerrar a los animales.

Para llegar hasta donde tenemos las vacas tardamos entre dos y tres horas a caballo. Yo no puedo montar a caballo porque tengo un problema en la espalda y hago el trayecto a pie. No podemos ir en coche, porque la sierra está tan escarpada que el camino se abandonó.

Juan: Si tuviéramos la posibilidad de coger el coche tendríamos allí unos corrales en la sierra para encerrar a las vacas, para saneamientos, para recoger becerros, para hacer cientos de cosas que no podemos hacer…

¿Cómo os repartís las tareas? ¿Quién está al mando de la ganadería?

Mari Carmen: La mayoría de las veces vamos juntos a todas partes. Si no estamos juntos yo no voy a gusto. Y en cuanto a quién está al mando, depende de qué. Para los animales yo me dejo guiar porque él tiene más experiencia, Juan ve un animal y sabe perfectamente todo. Para vender y los precios estoy yo, porque peleo mucho más los tratos.

Nos cuentan lo complicado que es llegar a acuerdos con los terneros Berrendos en negro, raza autóctona en peligro de extinción. Por este motivo, han decidido cruzar las vacas para poder vender y que les sea mucho más rentable. Aun así, van intentar conservar un rebaño puro de Berrendo.

¿Habéis valorado dedicaros también al turismo rural?

Mari Carmen: Sí, hace unos años probé con los colegios a hacer granja escuela, pero la cantidad de requisitos que nos piden hace que nos echemos un poco para atrás.

Juan: Las rutas a caballo también nos han interesado mucho. Porque los caballos nuestros que están acostumbrados a la sierra andan muy bien por aquí.

¿Qué creéis que necesita la ganadería para que llegue a prosperar?

Mari Carmen: Saber de dónde vienen las cosas. Las prioridades de la gente ahora son tener un teléfono de última generación, que no te falte luz para poder cargar tu teléfono y la obsesión por las cosas materiales.

Juan: Nosotros nos hemos ido quince días a la sierra y cuando preparábamos lo que teníamos que llevar era comida nada más. Comida y abrigo, agua hay allí. Hoy va la gente a la sierra y se preocupan porque les quedan dos rayas de batería en el móvil y nosotros hemos pasado quince días con los niños cuando eran pequeños y sin móvil.

Nos llama la atención sus conocimientos de etnobotánica «para nosotros las plantas hacen más que la farmacia». Nos cuentan que las emplean para sus animales, pero que muchas veces también las usan también para ellos. Hablan de las infusiones con la planta mejorana para el dolor de estómago, torvisco para los cólicos…

Si pudieseis volver atrás ¿elegiríais otra vez la ganadería como modo de vida?

Mari Carmen: Sí, quizás habría adelantado el parto de mis hijos para estar más tiempo con ellos. Pero en esta vida no cambiaría nada de lo que he vivido. Incluso las cosas malas, tampoco las cambiaba porque me han ayudado a crecer. Yo no cambiaba nada.

Juan: Sí, eso cuando se valoró de verdad fue el año pasado con la pandemia, cuando ponías la tele y se veía al resto de gente, la gente había cambiado, pero nosotros seguíamos haciendo lo mismo. Mejor, porque ibas a la sierra y no te encontrabas con nadie. Todo el mundo encerrado y nosotros seguíamos igual.

«Nosotros no nos enteramos de nada de lo que pasa» nos cuenta Mari Carmen, que asegura que no ve las noticias para así evitar ver tantas cosas malas en el mundo: «Preferimos ver documentales, para saber de dónde viene todo». «Eso sí, si en nuestra mano está ayudar a alguien, movemos cielo y tierra para ayudarle».

Fotografías

  1. María del Carmen Rodríguez con su ganado.
  2. María del Carmen Rodríguez con sus vacas.
  3. La hija de Mari Carmen montando a caballo.

Notas

  1. Ganaderas en Red es un grupo de mujeres que han conseguido crear una comunidad y mantenerse unidas y en contacto gracias a las ventajas que aporta Internet. Con esta iniciativa, GER pretende reivindicar la igualdad en un oficio que ha sido considerado hasta el momento exclusivo de hombres.