Cortijuelos está ubicada en Villanueva de Córdoba, pertenece a María José Cabezas Muñoz y en ella se encuentra su ganado. Tiene unas 120 vacas, 100 ovejas y 200 cerdos ibéricos. María José vive en la misma casa en la que nació y lleva la ganadería junto a su marido. Tiene tres hijas, ninguna ha querido tomar el relevo. Una es enfermera, otra veterinaria y otra trabaja en una empresa de automóviles.
Si no llueve, todos salimos perdiendo
¿Haces el ciclo completo?
María José: Sí. Vamos haciendo siempre lo que nosotros necesitamos, por eso cada año varía según la paridera.
¿Cuántas hectáreas tenéis?
El olivar que tenemos en ecológico al que se llevan las ovejas tiene unas 400 hectáreas. En dehesa serán unas 350 hectáreas y con el olivar unas 500 en total. Nos encontramos en varios términos, porque estamos justo donde se unen: Cardeña, Montoro, Adamuz…El olivar está en el término de Obejo. El ibérico se lleva solamente en montanera. Pero en la finca se realiza el ciclo completo donde se hace lo más delicado, porque están los lechones y las parideras de las ovejas. Las vacas están en la otra todo el año.
¿Las cambiáis de una cerca a otra?
No, con el problema de la tuberculosis, cada una está en su sitio. Antes sí, porque así no se gestionan bien los pastos. Antes yo movía los animales de una finca a otra según si llovía más o menos, si habían parido, si había hierba… Hoy con los saneamientos, todo eso lleva consigo inmovilizaciones del ganado, provocando que yo no lo pueda mover según las necesidades de la finca. Así, estás limitado.
Mi padre solo tenía que ir y arreglar los animales
¿Las limitaciones sanitarias han sido un problema?
Sí, hemos tenido muchos problemas con la tuberculosis. No sé cómo esto no ha acabado con la mitad de los ganaderos. En un año, cerca de cuarenta vacas dieron positivas, cuando es una prueba que encima no es efectiva. La administración es la que pone las normas y nosotros tenemos que aguantarnos…Ahora va la cosa mejor, pero nos salían un montón de vacas en un saneamiento.
Yo me acuerdo de mi padre, porque como lo hemos mamado…Mi padre no tenía burocracia ninguna, mi padre era nada más que arreglar los animales, y ahora… Sin embargo, un becerro vale lo mismo que hace 40 años, cuando mi padre no tenía nada de papeles…
Antes era diferente. Eso de ponerle a la vaca su número antes era impensable, le ponías su nombre para saber cómo iba el nacimiento, pero… nada más.
¿Vienes de familia de ganaderos?
María José: Sí, luego nosotros hemos ido comprando como buenamente hemos podido. Siempre hemos sido muy emprendedores, mi marido y yo siempre juntos. La verdad es que nos han dado facilidades a la hora de comprar cualquier cosa y a la hora de pagar. Compramos tierras que estaban cerca de nuestro terreno.
No eres la única hermana que se dedica a la ganadería, ¿verdad?
María José: Sí, pero mi hermano trabaja para otros ganaderos.
¿Tu marido también se dedicaba a la ganadería?
María José: No, él se dedicaba a la construcción y se metió conmigo en este lío.
El futuro se ve muy negro con el problema del agua
¿A tus hijas no les gusta esto?
Les gusta, pero… cada una está en su trabajo. Es complicado. A la pequeña, que es veterinaria, le gusta más, pero no pueden dedicarse a esto por completo. También es que el futuro se ve muy negro con el tema del agua. Pasamos la sequía del 94 que parecía lo peor, pero esta… también está siendo dura. Hemos hecho sondeos para encontrar agua, pero es muy complicado. Esta zona es muy difícil. Además, no llueve. Estamos destrozando todo de una manera…
¿Qué crees que es lo peor de este trabajo?
Lo peor es lo del agua. Eso es un agobio, porque tienes que echar mano para que te traigan cubas. El trabajo del día a día es duro, pero según te lo montes. Si tienes animales dóciles, tampoco es para tanto.
¿Dónde vendéis?
Estamos en COVAP. Mi marido se quedó fuera de COVAP, pero los que están a mi nombre van para COVAP y los de él los vende a un hombre de Murcia. Vendemos cerdo ibérico de montanera con denominación de origen. No tenemos muchos problemas con la denominación de bellota, ajustamos la capacidad que tenemos a lo que demanda la DO. Controles tenemos muchísimos, la certificadora de bienestar animal… Es que tienes que adaptarte a lo que puedes llevar. Muchas veces queremos meter más animales para ganar más, pero te deja menos, porque te cargas la finca. Hay que tener menos animales para que puedan estar en extensivo. Vamos, así es como lo veo yo. Con tantos animales, los recursos de agua se agotan, el terreno se explota en exceso… yo eso no lo veo.
El calentamiento global nos está complicando mucho las cosas
¿Cómo ves las diferencias entre la ganadería de antes y cómo están las cosas ahora?
Pues precisamente lo veo en eso. Las fincas tienen más ganado de la cuenta. El clima también está fallando. Las olas de calor, eso antes no existía. A lo mejor te venía un año con temperaturas anormales, pero tan seguido, no. Ha sido un verano muy duro, sin que nos cayese ni gota. Esperemos que en septiembre nos de todo un respiro. La bellota y la aceituna si no le llueve…
¿Tenéis el olivar de riego o de secano?
Es de secano. Y ahora mismo tenemos poquísimas aceitunas. Este año va a ser muy complicado. Si llueve luego, quizás se otoñen.
¿Compráis pienso o sembráis?
Sembramos casi todos los años para el ganado. Al ser ecológico le echamos de las pacas que se recogen. Ahora mismo solo tenemos en ecológico las vacas. Nosotros íbamos a quitar las ovejas con el tema de la tuberculosis, pero no quisimos quitarlas hasta ver qué pasaba con eso. Menos mal que en COVAP aunque me salieran positivas, los becerros sí los podía vender.
¿Qué raza utilizáis?
Limusina. Ahora también estamos utilizando el Angus que no tiene cuernos y parece más dócil. El Retinto es más áspero para el manejo, tenemos algunas en Retinto, pero nos interesa mucho por el manejo de esta raza.
¿Vuestra ganadería es más rentable ahora o hace veinte años?
Es que es según. Porque la cosa no está como antes, que tú eras quien te gestionabas todo. Como te venga esto de la tuberculosis o cualquier otra cosa…
¿Cómo os repartís las tareas?
Mi marido no quiere papeles, eso si que es verdad que puede con él. Las decisiones y todo lo demás, depende. En casa me toca a mí, eso sí que es un problemón.
La burocracia se está poniendo en un plan que el papel es lo que cuenta, el campo no pinta nada
¿Estás en Ganaderas en Red1?
Sí, ahora lo tengo un poco dejado. Pero está muy bien porque muchas cosas te enteras por ellas. Por lo menos ves que no estás sola.
No es fácil encontrar a mujeres que se dediquen a la ganadería.
No, es que está muy mal visto.
¿Crees que la sociedad sabe a lo que te dedicas?
No. Yo lo que veo es que, si haces una cosa, no puedes hacer la otra. En esto pasa igual. Sé que mi casa la tengo que tener de otra manera, tú entras en otras casas y dices madre mía. Las personas que son muy… Quizás lo vean mal. Pero por mucho que yo quiera… no puedo estar en dos sitios a la vez. Con el ganado no te puedes ir dos semanas por ahí. Es muy difícil encontrar a alguien que se haga cargo de esto, con el paro que dicen que hay.
¿Tenéis a alguien contratado?
No.
¿Por qué los jóvenes no se incorporan a la ganadería?
Nosotros solemos contratar a gente que sabemos que son responsables, casi todos autónomos. No hay personas que te lleven las cosas todos los días. Para hacer talas, contratamos a alguien tres o cuatro días. De lo otro es que no hay. A eso sí que hay que buscarle una solución. Yo creo que eso de no tener vacaciones ni fines de semana, los jóvenes ven la vida de otra manera y aquí eso no puede ser. Aquí estamos de lunes a domingo. Nosotros como eso no lo habíamos visto, pero los que han empezado a estudiar y han vivido así, adaptarse a esto no es tan fácil. Mi hija se va todos los años de vacaciones, eso no falla.
¿En la finca tenéis casa?
Sí, ahí vivimos. Tenemos luz con las placas solares porque la instalación del pueblo no tenemos. El agua la tenemos del pozo, para consumo la tomamos de garrafa. A mis hijas les encanta esto y estamos haciendo una vivienda para cada una para que así cada una tenga su casita. Y ya más adelante, si quieren partir cada una su parte…
María José nos cuenta que muchas recetas se están perdiendo porque el ritmo que llevamos hoy en día no nos permite sacar tiempo para cocinar. Afirma que la mujer lo tiene mucho más complicado, porque al ser madre la vida se le complica mucho más «Lo digo por mi hija, que al ser enfermera ha tenido que estar de baja…en fin. Porque con la vida de hoy, los dos trabajando y cuando llega un niño, o se da de baja… Antes eso lo teníamos resuelto».
Durante nuestra conversación hablamos de temas como la España vaciada, del problema que hay actualmente con los pueblos y la poca economía que se mueve dentro de los pueblos.
¿Eres de aquí de siempre?
Sí, además, nací en esta casa.
¿Cómo le dijiste a tus padres que te ibas a dedicar a esto?
Pues esto lo llevaba mi padre, pero no lo estaba ya gestionando bien. Así que lo que hicieron mi padre y mi hermano fue dividirlo. Mi padre estuvo enfermo bastante tiempo y entonces en lugar de dejárselo a mi hermano para que siguiera, lo dividió y cada uno se quedó la mitad. Es verdad que nosotros nos metimos antes de tenerlo, lo arrendamos y ya en el año 83 mi padre nos lo entregó y ya siempre aquí.
¿Qué opinas de los incendios, las razas autóctonas y de lo que aporta la ganadería extensiva en este aspecto?
Eso es esencial. Es que si tuvieran otra forma de gestionar los incendios… Antes no había tantos incendios y también había mucho pasto, pero hoy en día no gestionan ni los bosques, dejan toda la maleza y no previenen los incendios. Si hubiese más ganadería en extensivo nos ahorraríamos muchos incendios, también los habría, pero la intensidad sería diferente. Me acuerdo de cuando antes los caminos estaban todos limpios. ¿Qué mentalidad es la de tirar una colilla por la ventanilla del coche o las latas? En la carretera de Obejo que es una zona para ir a la aceituna, las cunetas están a tope de basura…
¿Crees que en estas zonas hay más consciencia de lo que hace la ganadería extensiva?
Más o menos saben, porque vivimos de esto. Pero todavía está la cosa esa de Ay, ya está lloviendo para los cortijeros, y eso no es así. Llueve para todos, desde el primero hasta el último. Si no llueve, salimos perdiendo todos.
¿Habéis pensado en dedicaros más al turismo?
A mi hija sí le ha gustado, pero eso yo no lo veo… Hay que ser conscientes de lo que traemos. Porque, por ejemplo, yo veo el turismo en las playas, inundadas de gente y plagadas de basura, no me gustaría que eso pasase en el campo. La gente no sabe llevarse la basura. Hay personas de otros países que sí creo que están más concienciadas sobre el medio ambiente.
¿Volverías a dedicarte a esto?
Me habría gustado estudiar medicina. Eso de poder ayudar a las personas. Yo no pude estudiar porque mi padre estaba mal, en ese tiempo irte fuera no era lo mismo. No me decían que no me fuera, pero yo no era capaz de hacer eso. Hice hasta bachiller y ya después…
¿Te has visto discriminada por ser mujer en el tema de los tratos?
No, como lo gestionamos todo por teléfono. No te tienes que complicar y como siempre lo gestiono yo, por llevar los papeles y todo eso.
Además del problema del agua ¿Tenéis otro problema?
Con los precios de origen como nos los ponen, podemos hacer poco. Te ponen los precios de lo que compras y de lo que vendes. La oferta y la demanda no existe… El otro día, decían que no tenía que haber subvenciones, es lo mejor que podrían hacer pero que dejasen el mercado libre. Mi padre hace cuarenta años vendía los becerros al mismo precio que los vendo yo, pero seguro que tú no cobrabas lo mismo hace cuarenta años. No nos tenían que tener tan controlados y con tanta burocracia. Todas las exigencias que nos ponen a nosotros y los animales que vienen de otros países las condiciones que tienen… Y todo eso entra aquí. Es que no tiene sentido. ¿Para qué me dan a mí una limosna si me piden cada día más? Que nos dejen que pongamos los precios a los que tienen que estar por la ley de oferta y demanda… Y luego nos dicen que nos están dando esto y lo otro…
Terminamos nuestra conversación con María José reflexionando sobre el mercado de la ganadería, de lo complicado que ha sido pertenecer al sector vacuno. «Cuando un sector tiene problemas, nos ponen en contra de ese sector».
Fotografías
- María José con su ganado.
- María José con su nieta Celia.
Notas