Nos encontramos con Mariana Jiménez Acebedo y con Nieves González Salas en Ronda. Mariana es propietaria de Almadén, finca ubicada en Ronda, y de La Cabreriza, situada en un pueblo de la Serranía de Ronda, Jimera de Líbar. Cuenta con más de 1.200 ovejas cruzadas y 200 cabras Payoyas. Nieves es la mujer de Cristóbal, el hijo de Mariana, y viven en el campo con sus dos hijas, Alba y Rocío. Nieves ha sido alumna de la Escuela de Pastores de Andalucía, y ahora está haciendo el curso de Maestro Quesero en el IFAPA de Hinojosa.
Los animales me han hecho sentir que no estaba sola
Mariana es una mujer luchadora, se quedó viuda con 24 años y con dos niños pequeños. Actualmente vive con Juan, su pareja, a él no le gusta la ganadería, por lo que es ella la que se encarga de sus animales, toma decisiones y siembra, normalmente trigo, pero quiere sembrar cebada.
Mariana nos habla de todas las dificultades que preocupan ahora al sector: los precios de los productos y los costes. El problema de la sequía y el calor que han pasado este año, la cantidad de alpacas que han tenido que dar al ganado porque no tenían hierba para comer. «Este año se lo han comido todo, otros años me ha sobrado, pero este año…».
¿A quién compráis el pienso?
Mariana: El año pasado se lo compré a un almacén de piensos de la zona. Este año he encargado también veintitantosmil kilos de cebada y paja. Ayer eché un poco de paja blanca, y eché también heno. Me la ponen a 17 céntimos el kilo. Como sigan haciendo esto con los precios, la mayoría de los ganaderos acabarán dejando la ganadería. En la Serranía de Ronda casi todos los ganaderos son mayores, jóvenes hay muy pocos.
¿Qué crees que está pasando en el sector? ¿Por qué no hay relevo?
Mariana: Ganan más dinero en otro sitio y están mejor. Porque, por ejemplo, se van a la obra y le dan más dinero de lo que el campo va a pagarles. En el campo se saca un sueldo pequeño.
Cuando entran sus nietas, les preguntamos si creen que alguna de ellas se dedicará al campo. Nieves y Mariana se ríen y nos dicen que una de ellas puede que sí, porque le gusta mucho el campo y disfruta mucho ayudando a su abuela.
La vida de hoy en día está muy cara
Le preguntamos a Mariana qué es lo que echa de menos de la ganadería de hace años. Y no duda en decirnos «Echo de menos cuando criaba a mis niños, también echo de menos a mi marido. El dinero lucía más que ahora».
¿Se puede vivir de las ovejas?
Mariana: Sí, con las subvenciones se puede medio vivir. Se saca un sueldo, a veces más grande, otras más chico. Yo he pasado mucho, he sido feliz con los animales, pero me he sentido muy sola, con el calor de mis hijos, Cristóbal y Francisco, nada más. Hemos pasado mucha fatiga.
Nos cuenta que no ve un futuro muy bueno para la ganadería si sigue así. Nieves interviene y nos dice que ella va a estar siempre al lado de Mariana para sacar adelante la ganadería. Nos cuenta los proyectos que tiene pensados para la ganadería. Ha solicitado una ayuda a la Junta de Andalucía de incorporación, tiene en mente la construcción de una quesería y también nos cuenta acerca de un proyecto de turismo rural. Mariana nos dice que va a traspasar 400 ovejas a Nieves.
Yo aprendo de ella, dice Nieves refiriéndose a Mariana
¿Has hecho la incorporación?
Nieves: Sí. La he hecho con 400 ovejas, quiero meter 10 vacas Pajunas que es lo que me permite la ganadería. También quiero meter unas 200 cabras de ordeño para montar una quesería en la finca de Jimera, porque estoy haciendo el curso. Esa quesería va a ser un homenaje para ella. La voy a llamar Quesería Las Marianas, porque por ella tengo todo lo que tengo y para ella va todo. Ella no quería.
Nieves también viene de familia de ganaderos «Yo soy hija de un pastor», nos dice. Su padre no quería que fuese ganadera, pero conoció a Cristóbal y se quedó en el mundo de la ganadería. «El campo es vida».
La ganadería es mi pasión
Cuando tu padre quitó las cabras ¿no se las quedó nadie?
Nieves: No, ninguno de mis hermanos se las quedaron. Mi padre se jubiló porque mi hermana lo retiró del ganado. Yo empecé a trabajar con quince años y como mis hermanos tampoco se hicieron cargo, mi hermana le dijo que lo dejara. Yo le regalé unas cuantas ovejas porque si no se muere de pena, porque él no puede estar en la casa encerrado, tiene un huerto arrendado y allí está entretenido.
¿Crees que la ganadería tiene rentabilidad?
Nieves: Sí, yo tengo ideas proyectadas en la finca. Poco a poco. Tengo pensado poner varios merenderos y con la carne ibérica que sacamos nosotros prepararlas al vacío para el merendero. También llevar a mi ganado adelante.
¿Ahora en qué trabajas?
Nieves: En ayuda a domicilio, limpiando casas… Ella no quiere [refiriéndose a Mariana], ella quería que estuviera con mis niñas en la casa que todo esto es para mí, pero yo tengo que cotizar para el día de mañana. Si no cotizo, por mucha ganadería que yo tenga no me va a tocar paga suficiente. Ella fue la que me convenció para ir a cursos de ganadería para que aprendiese y me formase.
¿Y tus niñas prefieren estar aquí o en el campo?
Nieves: La grande si tiene que ayudar, sí quiere el campo, pero si no prefiere quedarse en Ronda, la otra prefiere el campo, pero a la hora de limpiar no le gusta tanto… El campo es duro, hay que ayudar a llevarlos a los corrales y a espurrear, no sé si conoces la palabra espurrear, lo llamamos a que cuando por las tardes recogemos las cabras, amamantamos los chivos, luego le apartamos a las madres y dejamos a los chivos encerrados.
¿Te gustaría dedicarte a otra cosa?
Nieves: No, mis ideas están más que claras.
¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Nieves: Ver a los borregos correr. Lo que disfruto viéndolos correr delante de las madres… Tengo de vídeos de borregos corriendo… que me voy a tener que comprar otra tarjeta de memoria porque la tengo llena. Lo que más tristeza me da es echarlos al camión.
Cuando le preguntamos si se han sentido discriminadas por ser mujeres, nos dice que nunca han mirado lo que diga nadie de ellas.
¿Te gustaría que tus hijas se dedicaran a la ganadería?
Nieves: Ellas quieren estudiar y yo las apoyo en lo que ellas quieran hacer. Dicen que así los fines de semana los tendrán para echarme una mano con el campo.
Cuando les preguntamos qué creen que necesitaría el sector para que mejorase, no lo dudan y responden a la vez: los precios. Nos dicen que, si los precios no bajan, todo esto [refiriéndose a la ganadería] acabará por perderse.
Fotografías
- Mariana con sus ovejas.