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María Mercedes Ais Puentes es original y ganadera titular en el término municipal de Huéscar, Granada. Trabaja con la raza autóctona Murciano-granadina. Aunque sus padres fueron ganaderos dedicados al ovino, ella comenzó con las cabras cuando su marido se quedó sin trabajo. Para salir adelante decidieron intentarlo en el mundo de la ganadería. Además de dedicar su tiempo a la ganadería, trabaja en ayuda a domicilio.

No entiendo el mundo sin los animales

Mercedes es una apasionada de los animales, a pesar de que no era su primera opción como proyecto de futuro, la vida tenía otros planes para ella: dedicarse a la ganadería. Comenzaron ordeñando a mano y así siguieron durante diez o doce años, actualmente cuenta con una máquina de ordeño. Trabajaban en su ganadería incluso durante la noche, ya que alternaban esta actividad con otros trabajos. «Empezamos con ilusión, incluso pensamos en hacer queso y me formé para ello, aunque ya sabía hacerlo porque siempre había visto a mi madre. Lo cierto es que antes se hacía de otra forma, así que lo hice para poder tener más conocimientos». Comenzaron con muy pocas cabras y cuando consiguieron unas treinta se dedicaron a ordeñar y hacer queso para su entorno. Ahí fue cuando comenzó a investigar para saber cómo podía montar una pequeña quesería, pero hacían falta demasiadas cosas, nos dice ella. «A mi vecino le costó diez años montar la quesería».

A mí me gustan los animales con locura

Nos cuenta que no es una persona que duerma demasiado y que tampoco ha dormido mucho durante toda su vida. «Yo ordeñaba, hacía el queso para consumo propio, sobre todo para aprovechar esa leche, y esa leche necesita un tiempo de pasteurización, así que te acostabas a la una de la madrugada o más». Mercedes se asoció a la cooperativa para entregar la leche, pero aun así el ordeño era manual y tenía que dedicar muchas horas. Actualmente trabajan con Filabres, cooperativa surgida de un grupo de ganaderos que decidieron aunar fuerzas.

Estamos trabajando a pérdidas

Con pena nos dice que actualmente no tiene muchas cabras (unas 150) y que le habría gustado tener más para poder vivir exclusivamente de la ganadería. Han llegado a tener hasta doscientas, pero debido a los controles de tuberculosis que han ido haciendo han tenido que quitar las que salían dudosas. «Todo son dificultades, muchas inversiones y muchas trabas».

Nunca vas bien, por eso a veces dices: tengo que tirar la toalla por más que me guste. Ahora la subida de gasolina, el precio de la leche no es gran cosa y los intermediarios no dejan que los trabajadores podamos vivir

¿Actualmente pastoreas?

Mercedes: Cuando puedo, sí. Pero ahora con los días tan cortos y trabajando, es imposible hacer el ordeño de noche. Tengo que comprar todo, cuando compras piensos, los gastos del gasoil, medicamentos… En fin, imagínate. Entonces, como esto no cambie creo que vamos a perder mucho. Porque yo soy una minoría, yo tengo la ganadería como afición, vivo de otra cosa.

¿Cuántas parideras tenéis al año?

Normalmente dos, una en octubre. Nosotros hacemos monta natural, no hacemos inseminación artificial… En realidad depende de ellas, no tenemos una fecha. Pero normalmente en octubre o primeros de noviembre y luego ya en mayo o junio.

¿Habéis tenido problemas de sanidad?

No, hago mis saneamientos. Tuberculosis suelo hacer y si salen dudosas las quitamos, porque positivas nunca me suelen salir, solo me salió una. La brucelosis ya no la hago desde hace tiempo, aunque hace unos años me salieron dos positivas pero los veterinarios siempre me decían que podía ser por la vacuna.

¿Dónde compras el alimento del ganado?

Normalmente lo compro a gente de la zona que le sobra o a otros ganaderos que tienen mucho forraje y les sobra porque tengan ellos muchas tierras.

¿Tenéis electricidad y agua?

Tenemos grupo electrógeno y agua potable, porque la pusimos nosotros en nuestra finca.

En la ganadería trabajan actualmente su marido y ella, nos dice que no suelen contar con la ayuda de nadie y que tampoco tienen maquinaria como tractores, solamente cuentan con la máquina de ordeño. No cuentan con ninguna vivienda en la finca.

¿Tenéis la ganadería en producción ecológica?

No, aquí tampoco es muy viable, ya que tendríamos que estar varios ganaderos de la zona en ecológico para que se desplazaran de Cantero de Letur (empresa dedicada a los productos lácteos ecológicos), por ejemplo, para recogernos la leche… Pero tendríamos que ser muchos, además necesitas una serie de requisitos que…

¿Tu producto principal es la leche?

Sí, y la carne de cabrito. También los vendemos a Filabres. Los vendemos con seis o siete kilos.

La gente no valora el trabajo que se realiza con el pastoreo en la lucha y prevención de incendios forestales

¿Has pensado en el comercio local?

Sí, he pensado algunas veces, pero puedes imaginar los problemas que todo eso tiene también. Actualmente, el ayuntamiento está más preocupado por otro tipo de cosas que porque alguien venda su producto local.

¿Piensas que los precios de los productos son dignos?

Para nada. Porque habría que ver lo que cuesta producir y ahora mismo no doy. Esa balanza no está bien. Y te digo, que eso me pasa a mí que soy una aficionada, por llamarlo de alguna manera, pero también les pasa a grandes ganaderos que viven de esto. Están con la soga al cuello. Mandando animales al matadero porque no pueden vivir y eso no es justo. Es indignante que nuestro país esté pasando por esto, cuando España ha sido siempre ganadera y agrícola, porque nuestra tierra tiene muchos recursos, pero por desgracia…

El concepto que tiene la gente de ciudad sobre el medio rural es algo cultural y creo que es difícil de cambiar

¿Qué opinas del turismo rural? ¿Crees que podría ser una solución?

La verdad es que no. No me parece que sea una salida, no lo veo mal para nada porque quizás todos deberíamos conocer más el medio rural. Porque la gente de ciudad siempre nos ha visto mal a la gente rural, siempre se nos ha puesto como los catetos. A ver, es que cuando alguien de ciudad viene a nuestro mundo tampoco saben. Antes las mujeres rurales como decimos ahora eran las cortijeras que estaban mal vistas, eran las tontas… Yo me defino como mujer rural o cortijera, como quieras llamarlo, y a mucha honra. Me gusta mucho el campo, el mundo rural, aquí hay muchísimo conocimiento que no lo hay en la ciudad y por supuesto desconozco muchos conocimientos de la ciudad.

Mercedes nos cuenta que cuando su padre se jubiló, no se planteó quedarse con el ganado y lo vendió. Dice que su hijo era aún pequeño, que su marido tenía su trabajo, y que tuvo que venderlo, aunque sintió mucha pena. «En algún momento se me pasó por la cabeza, pero así quedó y mi padre no quería que yo comprase cabras porque me decía que era mucha implicación, además él prefería las ovejas». Nos dice que las ovejas necesitan mucha menos atención que las cabras, que tienes que ordeñarlas todos los días.

No podría elegir lo que más me gusta de la ganadería, porque me gusta todo. Sí que tengo claro lo que no me gusta: lo poco valorado que está y la implicación del ganadero en el día a día, la rutina, el estar todos los días con ellos

¿Cuál crees que sería la solución para que te sintieses valorada como ganadera?

Tendría que haber un giro tan grande en la sociedad, que yo lo veo casi imposible. Hay un problema cultural detrás tan grande que lo veo muy difícil, ojalá me equivoque, pero…

¿Y por ser mujer te has sentido discriminada?

Normalmente, no. Pero de vez en cuando sí, esa chispa de machismo salta en algún sitio. Eso también es parte de la sociedad y la educación.

¿Cómo hacéis el reparto de tareas tu marido y tú?

Normalmente lo hacemos todo al cincuenta por ciento. En casa también, cuando llegamos me ayuda en lo que hay que hacer. Algunas cosas no las sabe porque su madre no le enseñó, pero en lo que sabe me ayuda y otras muchas las aprende. Nos ayudamos mutuamente y tomamos las decisiones juntos.

¿Cuál es tu estrategia de futuro?

Actualmente vivo con mucha incertidumbre, por cómo se plantean las cosas ahora mismo. Estamos en un momento muy difícil en general, no solo en la ganadería.

Cuando le preguntamos por cómo ve actualmente las cosas con respecto a los tiempos de sus padres, nos dice que reconoce que hay mucho cambio en el modo de trabajo, en la forma de pensar también, pero que considera que queda mucho.

¿Recomendarías a tu hijo que siguiera con esto?

Me gustaría si estuviera valorado como se merece, pero tal y como están las cosas hoy pienso que está mejor fuera de la ganadería porque tiene un trabajo seguro, y que trabajando en el campo no se garantiza un sueldo fijo.

Nadie quiere más a un animal que un ganadero

Mercedes nos habla de lo complicado que es cambiar cierta imagen que se tiene de la ganadería cuando se les tilda de maltratadores de los animales. «Así es la cadena alimentaria, siempre ha sido así. Pero nadie quiere más a los animales que quien los cría y los tiene».

¿Tenéis la viruela por aquí cerca?

Muy cerca. Es otra cosa que nos tiene un poco nerviosos, pero yo creo que por aquí hay muchos ganaderos con muchísimas cabezas de ganado encerradas. Yo no sé cuánto van a aguantar así, porque eso es inviable. Además de que el ganado va a acabar con depresión por estar ahí encerrado. Yo no me explico como ha venido eso de la nada, está haciendo mucho daño. Empezó cuando la feria ganadera de Huéscar y no entendí la decisión de seguir adelante, me parece un poco falta de respeto porque una enfermedad así si entra hace mucho daño.

Cuando le preguntamos si hay alguna cosa que no le hayamos preguntado y que quiera compartir con nosotras, duda un poco pero nos cuenta la relación que tiene con la ganadería desde pequeña, su apego a los animales.

Fotografías

  1. Mercedes con sus cabras.
  2. Mercedes en el salón de su casa.
  3. Macho del ganado de Mercedes