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Conversamos con Mercedes López Moldero, más conocida como Merche. Una joven ganadera que con 18 años desprende una alegría y unas ganas de seguir adelante que contagian. Forma parte de la ganadería familiar Los Civiles. En la entrevista también intervienen Estrella Moldero Jiménez, su madre, y Laura, su hermana, que con 15 años también trabaja en la ganadería. Tercera generación que se dedica al campo, Merche y Laura llevan dos fincas: La Cuerda en El Salar, dedicada a las cabras, y Llanos de Coldelecho, en Sierra de Alhama, donde tienen un rebaño de ovejas de raza Lojeña.

Donde hay cabras pastoreando no hay incendios forestales

Tienes 18 años, eres muy joven. ¿Por qué decidiste ser ganadera?

Merche: Desde pequeña, ya estaba aquí, empecé ayudando a mi padre con los animales. Siempre me gustó el campo, y conforme pasaba el tiempo me gustaba más. Y aquí estoy, soy ganadera y me dedico a esto. Estudié hasta segundo de secundaria y dejé los estudios para venirme con el ganado a trabajar, no quise seguir, me gusta trabajar aquí.

Merche, como la llama todo el mundo, se dedica más a las cabras. Su rebaño se encuentra en la finca La Cuerda, y consta de 700 cabezas, sin contar la recría. Hacen dos parideras al año, en octubre y febrero. Hasta el momento no han tenido ningún problema a nivel sanitario. Salen cada día de pastoreo, y suplementan a sus animales con materias primas compradas en la comarca. En el cortijo tienen luz, pero no agua, la llevan a la nave donde están los animales con el tractor. El cortijo lo usan para comer y descansar, vuelven cada día al pueblo para dormir en su casa.

¿Cómo os organizáis en el trabajo?

Merche: Trabajamos los tres: mi padre, mi hermana Laura y yo. No hay nadie contratado de fuera, porque no da para tanto.

Laura: Yo también trabajo aquí, tengo 16 años y quise dejar de estudiar para dedicarme a la ganadería con mi hermana y mi padre. Muchas veces estamos aquí las dos solas, nos vamos apañando.

Sois dos chicas muy jóvenes, imagino que os gustará salir… ¿Cómo lo hacéis?

Merche: Nos gusta, claro, y salimos de fiesta, pero luego vamos a trabajar. Nosotras nos organizamos, nos turnamos para coger un día libre a la semana. Una semana le toca a mi hermana Laura y la otra me toca a mí.

Merche tiene novio, y sale con él y lo ve todas las semanas. Laura se ríe hablando de este tema, porque cuenta su hermana Merche que parece que hay algo con un muchacho.

¿Cómo lleváis el tema de tener novio y el trabajo?

A esta pregunta contesta primero Estrella, la madre de Merche y Laura.

Estrella: Ahora lo lleva muy bien, con este muy bien. Porque está la relación empezando, a ver cómo va la cosa… porque cuando ya se lleva un tiempo, viene lo malo.

No va a venir uno de la calle a decirme qué tengo que hacer y dónde tengo que estar

¿Por qué?

Porque suelen querer pasar más tiempo juntos, salir más a la calle, y claro nosotras tenemos este trabajo y no les gusta.

¿Y tú quieres más a tus cabras y a tus ovejas?

Sí, es con lo que me he criado. No va a venir uno de la calle a decirme qué tengo que hacer y dónde tengo que estar.

Ellas usan maquinaria, saben manejar el tractor, aunque Merche aún no tiene el carné, están en ello. Sus cabras no se encuentran en ecológico, las ovejas sí. Tienen diferentes razas de cabras, porque les gusta tener de todo un poco, y nos hablan de que les encanta tener cabras de diferentes colores. No forman parte de ninguna asociación de criadores de ganado caprino.

¿Qué vendéis?

Pues los chivos, los borregos y la leche de cabra. La leche la vendemos a García Baquero, no hacemos queso. Los chotos, a un intermediario.

¿Qué piensas de la situación actual de los precios?

Pues que lo que nosotros vendemos, a un precio muy barato. Y lo que compramos, carísimo. No nos salen las cuentas, no compensa.

¿No es rentable entonces?

No. Si la cosa sigue así, vamos a tener que cerrar y venderlo todo.

¿Qué crees que se necesitaría para que la situación cambie y mejore?

Que vuelvan las cosas como antes, que estén a precios justos y que llueva.

Ellas siembran para las cabras, pero este año por la falta de lluvia, no ha sido posible. Nos cuentan que está todo muy caro, y que como no llueve, no podían arriesgarse a sembrar y que no saliera adelante la cosecha, porque sería perder mucho dinero.

¿Habéis pensado en diversificar el trabajo y hacer algo de turismo rural o parecido?

[Se ríen las tres]. No, nuestro padre es un poco cerrado.

¿Y qué podría hacerse para mejorar, con la mente más abierta?

¿Sabes qué pasa? Que para todo lo que una quiere hacer y hay que hacer, te piden muchísimas cosas. Por ejemplo, ahora, si quisiéramos hacer algo de turismo, sabemos que nos pedirán y nos exigirán muchísimo. Tendremos inspecciones, papeleo… Exige mucho tiempo y dedicación, y a tanto no llegamos. Con lo que tenemos estamos bien, vamos apoquinando.

Me habéis comentado que estáis en ACROL, la Asociación de Ganaderos Criadores de la Raza Ovina Lojeña del Poniente Granadino, y también formáis parte desde la ADS de Loja. ¿Desde cuándo existe la ganadería?

Estrella: Comenzó con mis suegros. Fueron ellos los que empezaron con el ganado. Y ya son tres generaciones trabajando: abuelos, hijos y nietos. El abuelo sigue yendo todos los días, no se queda en su casa.

Merche y Laura: Si el abuelo no va un día al campo se pone malo.

Cuando le preguntamos a Laura y Merche desde cuándo están con las cabras, nos contestan que llevan toda la vida con las cabras, pero que trabajando desde que dejaron la escuela. La madre opina: «estar, han estado siempre». No solo han trabajado en la ganadería, también han trabajado en la campaña de los espárragos.

¿Alguna vez habéis pensado en dedicaros a otra cosa?

Merche: Cuando era más pequeña sí. Me gustaban otras cosas. Pensé en algún momento en ser vaquera, pero en casa me dijeron que si ya teníamos las cabras para qué quería las vacas. También pensé un tiempo en ser policía, porque una amiga mía se puso a estudiar para ello. Pero me quedé aquí, con las cabras. Esto es lo que más me gusta, estudiar no. Además, me gusta ser independiente, estar sola, no tengo carácter para estar acompañada, como en el colegio, y aquí pues me peleo con mi hermana y con mis cabras. [Se ríen].

Aquí son tres generaciones trabajando: abuelos, padres y nietos.

¿Qué es lo que más os gusta del trabajo?

Merche: Irme por ahí de careo con las cabras, estar con ellas. Es que mi padre está todo el rato pendiente mía y mandándome cosas, así que cuando estoy por ahí no me puede mandar.

Laura: A mí me encanta estar con las cabras, trabajar con ellas.

Las dos reconocen la parte que menos les gusta del trabajo: ordeñar y que se tengan que vender los borregos y los chivos.

¿Por qué no te gusta ordeñar?

Merche: Porque es mucho tiempo. No lo hacemos a mano, tenemos máquina de ordeño, pero tienes que echarle mucho rato. Mi padre me regaña, me dice que voy muy lenta, y es que a mí correr no me gusta, me gusta hacerlo todo muy bien y sola, a mí manera. No es que no me guste, es que voy más lenta que los demás.

Laura: Es que se entretiene hasta con una mosca…

¿Cuándo sales de careo con las cabras a qué sitios vas?

Merche: Voy a donde me mande mi padre, donde haya comida para ellas.

¿Pensáis que la sociedad valora vuestro trabajo?

Merche: No, porque no sabes la cantidad de veces que me peleo con la gente que se ríe de mí por ser cabrera. A mí me da igual, no me afecta, pero la realidad es que no lo ven como un trabajo digno. Yo estoy orgullosa de tener mi trabajo, mi dinero, mi independencia… vivo en casa, pero ayudamos en lo que podemos.

Laura: Hay gente de mi edad que nos dice que si olemos a cabra, que si tenemos pulgas…

Estrella: Ellas tenían una amiga que cada vez que venía a casa se tapaba la nariz, hasta que un día, le dijeron: pues si no te gusta no entres.

Merche: Sí, me peleé con ella y todo. A mi novio, en cambio, le da igual todo, es cortijerillo, como yo.

¿Y tú eres consciente de la labor tan necesaria que desempeñáis en el monte?

Merche: Sí. Muchas veces le pregunto a la gente: ¿Sabes de donde viene la leche? Y ¿sabes qué contestan? Que viene del Mercadona. Y eso no es normal. Si en el momento no hay cabras, no hay animales, arde. Donde hay cabras pastoreando no hay incendios forestales. Son las mejores bomberas, previenen los incendios.

Ya veo que por lo que me cuentas no te sientes protegida por la sociedad…

Merche: No. Yo me siento protegida por la gente de mi alrededor, por mi familia. A mi padre siempre le dicen: qué niñas más buenas tienes, parece que ahora se dan cuenta de cómo trabajamos y lo que hacemos.

Cuando estábamos preparando el proyecto, nos pareció algo a señalar que cuando les preguntamos a los veterinarios por ellas, su respuesta fue que «eran unas niñas muy guapas, muy bonicas, que no les pegaba ser pastoras». Ellas no se sorprenden, se ríen, están acostumbradas a este tipo de comentarios. Merche nos comparte que su novio, al principio, no quería salir con ella porque se pensaba que era una niña pija. «¿Yo pija? Pero sí soy de campo total».

Estrella: Ellas se saben arreglar muy bien.

Merche: Es que para salir nos ponemos guapas, nos arreglamos, como todo el mundo. Nos ha pasado de saludar a gente por la calle y no reconocernos cuando nos ven arregladas.

¿Os sentís discriminadas por ser mujeres y ganaderas?

Merche: Mira, a lo mejor por otra gente sí, fuera de mi ambiente. Te dicen: tú no eres capaz de hacer eso. Pero mi padre y mi tío nos arropan muchísimo, las cosas como son. Mi padre, de toda la vida, siempre nos dijo que le hubiera gustado tener un hijo, pero que con las tres hijas que ha tenido está orgulloso, que somos más buenas que un niño. Y es que mucha gente dice de nosotras que tenemos más cojones que los hombres.

Estrella: Hablando de esto, muchas veces cuando voy con la mayor y el tractor se nos quedan mirando, pendientes de a ver si podemos o somos capaces.

¿En quién recae la toma de decisiones?

 Merche: Mi padre y mí tío son los que deciden. Nosotras damos ideas, pero son ellos los que se encargan de todo.

¿Cómo veis el futuro?

Merche: Si pudiéramos tener un futuro aquí, claro que seguiríamos aquí, porque es lo que queremos. Pero como la cosa siga así, no salen las cuentas, estamos perdiendo dinero.

Estrella: Estamos aguantando… hemos tenido que vender algunas cabras.

¿Veis mucha diferencia con la ganadería de tus abuelos?

Merche: Muchísima. Tú miras los papeles de cuando ellos llevaban la ganadería, echas las cuentas… Antes con 50 cabras andaba una casa entera. Ahora necesitas 500 cabras y no andas, no consigues salir adelante.

Estrella: Todo el dinero que se saca, se lo llevan las cabras. Estamos aguantando con los ahorros, yo he vendido el coche para poder seguir tirando. Como sigamos así, va a llegar el momento de que las cabras se vayan todas al camión. Dime qué haces con una ayuda de 8 euros por animal. ¿Qué compras?

¿A ti te gusta que tus hijas se dediquen a esto, que sigan con el ganado?

Estrella: Te digo una cosa: a mí me hubiera gustado que siguieran estudiando. Y tenían igualmente todas las tardes y los fines de semana para estar aquí con su padre. Pero no han querido estudiar. De la grande me dolió más, porque ella era buena estudiante. Pero les gusta esto, trabajar con las cabras, y aquí están.

¿Habéis pensado en el día de mañana? Si formáis una familia, tenéis pareja…

Merche: Sí. Por una parte, me gustaría que, si tengo hijos, ellos siguieran con las cabras. Ojalá poder seguir adelante con el rebaño.

Estrella: Es que estamos en un momento que no sabemos qué va a pasar. Aquella criatura [se refiere a la sobrina] se ha tenido que ir a la aceituna, mi cuñado también. Nosotras nos hemos metido a los espárragos, mi cuñada en los tomates… Nunca habíamos tenido que hacer esto, siempre nos hemos dedicado solo a nuestros animales. Pero estamos en una situación en la que o buscas ingresos por otros lados o no comes. No comes tú ni los animales, ese es el problema. Así no se puede.

Si pudiéramos tener un futuro aquí, claro que seguiríamos, porque es lo que queremos

La familia también tiene ganado ovino. Las ovejas se encuentran en el término municipal de Llanos de Coldelecho, en Sierra de Alhama. Tienen naves para el ganado. Disponen de algún aljibe para recoger el agua de lluvia y llevan también con el tractor. Salen de pastoreo con las ovejas, se dedica a ello el hermano del padre de las hermanas, Luis. Ellas van a echar una mano cuando hay que vacunar, cuando hay paridera y toca la esquila. Forman parte de ACROL, la Asociación de Ganaderos Criadores de la raza ovina Lojeña del Poniente Granadino, organización de criadores de pura raza, sin ánimo de lucro, cuyo fin es la defensa, promoción y difusión de la raza ovina Lojeña.  Cuentan con 800 ovejas, sin contar la recría. Las parideras, en octubre y febrero, como en las cabras. Al formar parte de la Asociación, controlan muy bien los partos: al nacer un cordero anotan la madre y las identifican provisionalmente hasta que se inscriben en el libro genealógico de la Asociación. Venden los corderos con una edad aproximada de 2 meses, entre los 10 y 12 kg de peso, al mismo intermediario al que venden los chivos.

Estrella nos cuenta que no pueden pasar de 800 animales al estar en monte público y que llevan unos años con un problema administrativo por el acceso a la tierra pública. Se encuentran en un proceso de compra que comenzó hace tres años. Compraron un rebaño a un ganadero y los derechos que tenía esa ganadería. Ellos dieron parte del dinero, aún no han finalizado la compra, quieren que el conflicto se solucione y el rebaño esté a nombre de ellos. Es un tema que les afecta mucho, porque viven en la incertidumbre desde hace años. Antes de realizar la compra, fueron al ayuntamiento a informarse, saber qué tipo de ayudas había, querían que la ganadería estuviera a nombre de la hija mayor. Nos cuentan que no hubo problemas, que tendría facilidades y que era muy bueno que hubiera relevo y que los animales no se perdieran. Comenzaron con el papeleo y una vez terminado, reciben un no por respuesta. Tienen que comenzar de nuevo, empadronarse allí… y se encuentran con que la asociación de ganaderos de Alhama no les da permiso. Así que como nos cuenta Estrella, «se van pasando la papeleta unos a otros y así llevamos tres años».

¿Y cuál es el problema?

Estrella: Creo que lo que pasa realmente es que los ganaderos de allá quieren que el rebaño se venda y se quede la parcela vacía. Nosotros estamos pagando como todos, pero no tenemos los papeles aún. Estamos con un abogado, esperando, a ver cómo nos puede ayudar y qué nos cuenta.

A pesar de la incertidumbre que vive el sector, ellas siempre sonríen y tienen tiempo para bromas, risas y recordar otros tiempos. Una familia unida en la que las hijas tienen una confianza sincera con sus padres, que siente a sus primos como hermanos y tienen una relación muy especial con el padre de familia. Merche, Isabel y Estrella son mujeres fuertes que no pierden la alegría, que disfrutan muchísimo de su trabajo y que adoran estar en el campo con sus animales.

Fotografías

  1. Merche de pastoreo.
  2. Merche en el corral.
  3. Laura de pastoreo.
  4. Merche y Laura de pequeñas.